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Gunilda, mi médico hetero y mi amor (parte 1)
Fecha: 09/10/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Amorclandestino, Fuente: CuentoRelatos
... ella. Tengo ganas de que llegue última hora de la tarde, de fundirme en uno de sus tiernos y cálidos abrazos. El día transcurre de fábula. Por la mañana visito las ruinas romanas, al mediodía voy a comer a un sencillo restaurante y a la media tarde visito algunas iglesias y la catedral. Soy una empedernida amante de la historia (sobre todo antigua y medieval), del arte y de la religión, además de ser creyente. A diferencia de la mayoría de gente de mi edad, cuando voy a pasar el día o de vacaciones en algún lugar, en vez de frecuentar bares, discotecas y demás sitios del estilo, me voy de visitas culturales a los edificios antiguos y a los museos. La consulta de Gunilda se encuentra en el mismo casco antiguo del que, obviamente, apenas me he movido a lo largo del día. Cuando se acerca la hora, me dirijo a la consulta, caminando por las coloridas calles de esta preciosa zona de la ciudad. Se encuentra en un edificio de cuatro pisos pintado de color magenta. Las luces que anuncian la cercana e inminente puesta de sol pronuncian todavía más su invicta belleza. Me acerco a la puerta. Llamo al timbre muy nerviosa, me tiemblan las manos como nunca antes. Ya dentro, subo las escaleras hasta el cuarto piso, donde se encuentra la consulta. Escalón a escalón, más ansiosa estoy, más temblor siento en mis extremidades, más se acelera mi pulso y al mismo tiempo, más se eriza mi piel, en especial mis pechos y mis pezones. Ya con el simple hecho de pensar en ella y en que nos ...
... veremos, siento esa extraña y agradable sensación de nerviosismo y excitación. El corazón me late a mil por hora. Llego al cuarto piso. Ella se encuentra en la puerta esperándome y me recibe con su hermosa sonrisa y el invicto brillo de su mirada de ojos cafés detrás de sus gafas, que le dan un aire todavía más imponente. Casi me quedo sin aliento al verla. Es tan y tan hermosa. Increíblemente alta, grande, soberbia e imponente ante mí. Su larga y bravía cabellera castaña ondulada, el destello de su mirada de ojos cafés, su sonrisa, lo más bello que he visto en toda mi vida. Tan hermosa como siempre y sin ningún rastro de maquillaje. ¡Y ni falta ninguna que le hace! Totalmente sencilla, natural. Con su bata blanca, unos pantalones vaqueros más o menos ajustados a sus poderosos muslos y piernas y unas sexys botas altas marrones de cuero, plataforma y tacón, a juego con el color de sus ojos y de su larga y ondulada cabellera. Bien discreta con su punto de sensualidad en sus seductoras botas. Estoy que no quepo en mis mariposas en el estómago, siento calor y rubor en mis mejillas, mi piel erizada, así como mis pezones, lo que hace que mi nerviosismo y mi rubor aumenten, intensas palpitaciones en mi corazón y mis extremidades temblando como flanes, como si hubiera un terremoto bajo mis pies. Es increíble el torbellino de emociones y sensaciones que tengo al verla. Si ya soy menuda, delicada y hasta vulnerable a su lado, en este estado, todavía más. La he echado muchísimo ...