1. Madura cornuda follada por su mejor amigo (y 3)


    Fecha: 11/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: MaduroCastellano, Fuente: TodoRelatos

    ... que, de todos mis sentidos, sin duda, el del olfato es el que tengo más desarrollado. Cuando alguna de mis compañeras de trabajo tiene la regla yo la huelo casi nada más entrar por la puerta. Incluso, en una cena de Navidad de la empresa, descubrí que uno de los jefes se había tirado a su secretaria en el baño porque al salir percibí en ambos un fuerte olor a sexo. Si es que soy una perrilla, ja, ja, ja]
    
    - Menudo potaje, ja, ja, ja.
    
    - Menos mal que hay poca gente. Por favor, no andes tan rápido
    
    - ¿Y eso?
    
    - Me sigue escociendo un poco el culete. Aunque parezca que no, forzamos un poco. De hecho, también me molesta un poco la vagina. Es que la tienes muy grande, ya te lo he dicho. [En efecto. Me había levantado con “resaca” sexual. Mucho sueño, pues me acosté muy tarde y tenía que madrugar para ir a trabajar. Dolor en el ano. Incluso la hemorroide me palpitaba un poco. Tuve que sacar mi cojín para sentarme en el trabajo. La vagina también la tenía molesta. La penetración a cuatro patas fue un poco dura, pues no se privó de metérmela hasta el fondo. Me molestaba el roce de las bragas y tuve que ir al baño a quitármelas, aprovechando que llevaba un vestido. Pero de esa manera el olor a sexo que yo desprendía era aún mayor. Tuve que recibir a un proveedor de forma presencial y me parecía que el olor a coño inundó toda la sala. Me parecía imposible que no se diese cuenta, aunque no hizo ningún gesto raro. Muy avergonzada, me volví al baño a ponerme las bragas, pues ...
    ... preferí estar escocida que inundar la oficina con el olor de mi chumino]
    
    - Yo también estoy un poco hecho polvo. La edad no perdona. Me duele un poco un testículo. Creo que es de estar tanto tiempo excitado.
    
    - Sí, y de fabricar tanto semen, ja, ja, ja. [Menuda máquina, ja, ja. Mira que yo soy de mojarme mucho, pero el tío se corrió dos veces y fue como vaciarme en el cuerpo un bote de Sanex. De hecho, cuando me quité las bragas en el trabajo y me senté, manché el cojín sobre el que me sentaba con restos de semen que aún salían de vez en cuando de mi culo]
    
    - Qué papona eres, como dices tú.
    
    Vaya dos. Cojeando un poco, volvimos a la oficina y continuamos con nuestros aburridos y prosaicos quehaceres, sin volver a hablar nunca más de nuestra tórrida relación extramatrimonial (en mi caso, él está divorciado) de ese verano. Bueno, con una excepción. Unos días después, en otro de nuestros paseos, le dije:
    
    - Roberto, me debes algo.
    
    - No, te pagué ya el desayuno que te debía.
    
    - No me refiero a eso.
    
    - ¿Entonces?
    
    - La última vez que estuve en tu casa me dejé algo.
    
    - ¿Cuándo has estado tú en mi casa?
    
    - Qué papón, anda déjalo.
    
    Me refería a que cuando estuve en su casa, al vestirme, me puse las bragas de repuesto que llevaba en el bolso, mientras que las que llevaba puestas cuando llegué a su casa, usadas y llenas de flujo, habían quedado tiradas en el salón. Eran unas preciosas bragas negras que me encantaban y que él sin duda habría encontrado después de ...
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