1. El niño más gordo del Campamento.


    Fecha: 12/10/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Gays Autor: GordMadrid, Fuente: SexoSinTabues30

    ... compañeros llevan abusando sexualmente de Jaime mucho tiempo. Le obligan a practicarles felaciones con engaños y tapándole los ojos para que no vea nada. El Señor Martínez palideció. Miró a aquel obeso niño que no dejaba de sollozar. -¿Por eso lloras? ¿Fuiste a pedir ayuda a Antonio? Le espetó con severidad. Me sorprendió ese tono de reproche tan brusco y agresivo dirigido a un simple niño, parecía que le estaba regañando. -No.. Le dije al pobre Jaime que se sentara en una de las mesas que estaban delante de la mesa del director, ya que él no nos ofreció sentarnos. Yo me senté en la otra silla, a su lado. -¿Entonces por qué lloras? Su pregunta fue casi un grito iracundo. ¿Le estaría sobrepasando la situación como a mí? -Bueno porque… porque hoy no me han dado mi premio. -¿Qué premio? El director se levantó de un salto, y se dirigió al pobre niño que estaba atemorizado. Se sentó en la mesa delante del niño, que se empequeñeció, haciéndose más esférico aún. Su carita regordeta estaba roja y se frotaba las manos con nerviosismo. -El premio del niño más gordo del campamento. La cara de incredulidad del Señor Martínez dio paso antes de que pudiese reaccionar a una sonora carcajada. Se golpeaba la pierna con la mano al ritmo de sus largas carcajadas, se reía de una forma humillante para nosotros dos. -¡Señor Martínez! Es un asunto serio. -Sí, sí, perdón. Y dime, Jaimito, ¿En que consiste ese premio? -En un postre especial. -El postre eran las pollas de Damián y Fede con nata ...
    ... por encima. -¿Qué es una polla? -Jaime, querido, déjame contarle al Señor Director todo. Señor engañaban a Jaime tapándole los ojos y diciéndole que se tomara su postre especial, que no era más que los rabos de esos pervertidos con nada. Incluso se han llegado a correr en su boca diciendo que su semen era «el relleno». El Señor Martínez no me miraba, sólo miraba al obeso niño. -¿Todo esto es verdad, Jaime? -No… no lo se. A mi me tocaba el premio al niño más gordo y me daban el postre. Me ponía las gafas negras por que quien vea el postre no puede comérselo. Y no se puede morder, sólo lamer como un polo, con cuidado, y tragando toda la nata que encuentre. Yo lo hacía muy bien y no dejaba nunca nata, hasta hoy, que no me han dado ni postre ni relleno. A mi me encanta el relleno. -¿El relleno, dices? -Sí, en la última tanda siempre toca el relleno. Hoy es el primer día de todo este verano que no he comido relleno. -Su voz empezaba a alzarse, y sus lágrimas a salir a borbotones. – ¡Quiero mi relleno! Sin mirarme siquiera, no apartando la vista de Jaime, El Señor Martínez me preguntó. -¿Es verdad todo lo que me has contado, Antonio? -¡Se lo juro! Incluso intenté hablar con ellos para arreglar la situación… Me mandó callar levantando la mano. -¿Quieres relleno, Jaimito? El Señor Martínez empezó a sobarse el paquete delante del niño. -¡Sí! -Pero, Señor Martínez… El director se dejó de tocar la polla por encima del pantalón para mandarme callar de nuevo de la misma forma. -Yo tengo ...
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