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ABRIENDO LAS ALITAS 5
Fecha: 12/10/2026, Categorías: Gays Autor: Martian25, Fuente: SexoSinTabues30
¿TAMBIÉN CON NIÑAS? (11 años) El pajaritoexplora otros cielos. El susto duró poco. A los pocos días de lo que pasó con José en el basurero, Jesús y yo nos reunimos para pasear en bicicleta. Sentarme en el pene de mi amigo minentras paseabamos ya no era suficiente, ahora sabíamos que podíamos disfrutar el uno del otro. –¿Vamos a cocharnos? –le dijede pronto a Jesús. –Va –dijo emocionado. Solo había un impedimento, mi mamá estaba lavando ropa en el patio y no podíamos pasar a nuestro escondite. Además, desde que José nos descubrió en la vagoneta ya no era un lugar seguro para nosotros. Decidimos ir a la casa de Jesús donde estaban construyendo unos cuartos en la azotea. — Espérame arriba, te alcanzo pronto. -me dijo. Chuy regresó preparado, traía su frasquito de crema en la mano. Encontramos un escondite en un rincón de los muros y de inmediato nos bajamos los pantalones y nos levantamos la camiseta. Empezamos por abrazarnos despacio y a acariciarnos lentamente la piel del pecho, la espalda y los hombros. Me encantaba sentir en la punta de los dedos al acaricier su piel. Luego de unos minutos de acariciarnos, mis labios encontraron los suyos y nos unimos en un beso suave y tierno. Nuestras manos no paraban de explorar nuestros cuerpos y no tardaron mucho en toparse con nuestros duros penes. Sin más nos dispusimos a usar nuestras bocas para algo más que besarnos. Después de unos minutos de chupar y lamer estábamos listos para más. Sin tardanza ...
... dejé que mi amigo me penetrara en cuanto se colocó detrás de mí, me gustaba sentirlo dentro. En mi mente Chuy se transformó en Pablo, a quién creía olvidado. Deseaba que fuera el pene de mi primo el que estuviera dentro de mí. Luego cambiamos de posición, me fascinaba ver cómo mi pene desaparecía entre sus nalgas y me encantaba sentir como con cada milímetro que entraba mi excitación crecía e imaginaba que era el cuerpo de Palbo al que yo penetraba. La tarde calurosa, el placer y nuestros rítmicos movimientos nos tenían sudando. Un aire repentino nos refrescaba y el canto de las aves acompañaban nuestros leves gemidos. Todo era felicidad, sentía tan agradable el estar unido al cuerpo del Chuy y estábamos tan ocupados en darnos placer que no nos dimos cuenta de que alguien nos espiaba. —¡Hey! –escuchamos un grito fuerte. Nos separamos bruscamente y nos acomodamos la ropa. Volteamos a todos lados y no vimos a nadie. Asustados, bajamos rápidamente de la azotea y regresamos al frente de mi casa sin decir nada. Desde ese momento me di cuenta de que el sexo ya no era solo un juego, era parte de mi vida, me agradaba y sentía que lo necesitaba, aunque no lo lograra entender. Abiertos a la vida, a experimentar, es arriesgado, pero solo así aprendes. Sexo con mi amigo. ¡Qué bien! El pajarito se pavonea. Nos escondíamos, pero nos descubrían. Para mantener en secreto nuestros juegos buscamos otros sitios donde escondernos. Uno de esos lugares fue el terreno baldío ...