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ABRIENDO LAS ALITAS 5
Fecha: 12/10/2026, Categorías: Gays Autor: Martian25, Fuente: SexoSinTabues30
... atrás de la casa abandonada de la loma, donde mi hermano y su amigo habían penetrado a Jesús antes. Nos metimos hasta el fondo de la finca, lo más alejado de la calle, apenas nos habíamos sacado el pilín de los pantalones cuando alguien llegó. –¿Qué hacen? –escuche la voz de una niña. Nos sorprendimos al ver a Enriqueta, una chava de 14 años que vivía en la misma cuadra. Era una chava no muy bonita, algo regordeta y medio tonta que de seguro nos vio entrar al escondite y nos siguió. Varios chicos decían que a ella le gustaba cochar. –Venimos a orinar –dijo Jesús. –¿Los dos? ¿Aquí? –dijo incrédula. –Pues sí –dije yo. –Quiero ver. –Si vas a estar de mirona pues ven y agárramelo –dijo Jesús envalentonado. La chica, sin titubear, se acercó a nosotros y se paró frente a los dos. De inmediato agarró el pene de Jesús con una mano y el mío con la otra. –Lo tienen duro. A ver hagan pipí –señaló. Oriné un poco, pero a Jesús no le salió nada. –Es que lo tengo parado y así no sale. –¿Tú cómo haces pipí? –se me ocurrió preguntar. –¿No sabes cómo hacemos pipí las niñas? Queta, así le decían, se subió la falda y se bajó el calzón. Jesús y yo nos volteamos a ver y nos soltamos riendo, una mata de vellos se asomaba en su entrepierna. –¿Y por dónde sale? –preguntó Jesús. –Pues por un agujerito que tenemos aquí. –A verlo –dije. Sin más Queta abrió las piernas y nos mostró su vagina. –¿A poco tienes un agujerito ahí? –preguntó ...
... Jesús. –¿No me crees? Tócale. Primero Jesús y luego yo tocamos su entrepierna hasta encontrar un orificio por donde se deslizó uno de nuestros dedos. Queta, que de seguro traía su plan, se subió la falda completamente sobre la cintura, se recargó con las manos en la pared y se abrió de piernas de espaldas a nosotros. –¿Me lo quieren meter? Nuestros diablillos se revolucionaron a mil, o el instinto hizo su trabajo. Acercamos un cajón de refrescos que estaba ahí tirado y lo pusimos detrás de Queta para subirnos y que nuestros pitos pudieran alcanzar su vagina. Jesús se subió primero y la penetró sin dificultad. –Está resbaloso –dijo emocionado. –Muévete –le ordenó Queta. Cuando me tocó el turno de entrar en su colita pensé que se sentiría apretadita como sentía el culito de Jesús, pero la sensación era diferente, mi pene entraba con más facilidad por lo resbaloso que estaba su hoyito o porque mi pito era muy chico. Esa tarde aprendimos algo más sobre el sexo; se sentía rico cochar con una niña. Esa no sería la última vez que incluiríamos a Queta en nuestros juegos. ¿Con chavas? ¡Qué bien! El pajaritoes atrapado. La vida continuó y también las nuevas experiencias. A principios del 74 llegó a nuestra casa el hijo de una pariente de mi mamá. Raúl, un chavo de 13 años. Lo encontraron teniendo sexo con un amigo y lo mandaron a pasar unos días con nosotros para alejarlos. Raúl era un chavo medio callado y tenía los dientes medio chuecos, pero fuera de eso ...