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ABRIENDO LAS ALITAS 5
Fecha: 12/10/2026, Categorías: Gays Autor: Martian25, Fuente: SexoSinTabues30
... no era feo. La primera noche que estuvo él en casa, me enviaron a dormir a un sillón y a Raúl lo acomodaron en la cama junto con Marco. A medianoche me dieron ganas de orinar y me desperté. Apenas había abierto los ojos cuando escuché un ruido. Moviéndome lentamente volteé hacia la cama de Marco y alcancé a distinguir dos siluetas. ¡No podía creer lo que descubrí! Raúl le estaba chupando el pene a mi hermano. Tuve que aguantarme las ganas de orinar por un buen rato, hasta que terminaron, y luego fui al baño fingiendo que no me había dado cuenta de nada. Al siguiente día Raúl se miraba un poco preocupado, Marco no volteaba ni a verlo. Por la noche, Raúl le pidió a mi mamá que lo dejara dormir en una colchoneta sobre el piso con el pretexto de que hacía mucho calor. En mi mente mi diablillo saltó a la escena y me susurró una idea atrevida. Aprovechando la petición de Raúl le pedí a mi mamá permiso para dormir con Raúl en la colchoneta quejándome de que el sillón era muy incómodo. Desde entonces la vida, estoy seguro, se ponía de acuerdo con mi diablillo para sus atrevidos planes. La recámara donde dormíamos los hijos varones estaba separada de la casa, al otro lado del patio. Para pasar al baño mis hermanos mayores debían pasar por el área donde estaba la cama de Marco y por eso mi mamá sugirió que nos recostáramos junto a la pared, al lado de un gran ropero, para evitar que nos fueran a pisar si alguno quisiera ir al baño durante la noche. En ese rincón Raúl y ...
... yo quedamos fuera de la mirada de Marco y de mis hermanos. Esa noche, después de muchos días de no “jugar” con Chuy y con mi yo “sexual” manteniendo mi pito duro, no me podía dormir. Sentía muchas ganas de acariciar y besar a alguien. Me quedé callado y quieto, con los ojos cerrados, hasta que mis hermanos se quedaron dormidos. Luego de varios minutos abrí los ojos y vi a Raúl junto a mí, acostado boca arriba, bien dormido. Miré su cara, su pecho desnudo, y pude percibir una energía agradable que emanaba de él. El diablillo en mi mente me aconsejó varias cosas. Primero, quité la cobija que le cubría las piernas y vi el bulto de su pene bajo la trusa blanca de algodón. ¿Tendría pelos como José? Miré sus labios gruesos. Me sentía atraído por su desnudez, su cercanía, su aroma. Me empecé a acariciar el pene. Ahora o nunca, me aconsejó mi diablillo. Sintiendo los fuertes latidos del corazón, me acerqué a Raúl y lo besé, tenía que hacerlo, mis labios me pedían acción. Fue un beso suave, un leve roce apenas, pero muy excitante. Me separé rápidamente, esperé unos segundos y vi que Raúl no se despertó. El bulto en su entrepierna se veía grande. Acerqué los dedos a la tela y apreté suavemente el pedacito de carne por solo un instante. Retiré los dedos y vi que Raúl seguía dormido. Volví a usar mis dedos para acariciarle delicadamente el pene varias veces más y pude sentir como le empezó a crecer y aponérsele duro. De pronto Raúl se movió, como que se estremeció, me asusté, ...