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ABRIENDO LAS ALITAS 5
Fecha: 12/10/2026, Categorías: Gays Autor: Martian25, Fuente: SexoSinTabues30
... me recosté rápidamente dándole la espalda y cerré los ojos. Mi corazón estaba tan acelerado que pensé que el chico lo escucharía. Por fortuna no se había despertado, tan solo se dio la media vuelta. Con la vuelta que se dio, el pene de Raúl quedó a milímetros de mis nalgas. Luego de unos minutos de espera, se me ocurrió bajarme un poco la trusa, como si se me hubiera bajado “por accidente” y pegué mis nalguitas desnudas justo al pene de Raúl. Al ver que no pasaba nada, empecé a moverme despacito para rozar su pito debajo de la tela varias veces, estaba seguro, y no me equivoqué, de que se sentiría muy agradable entre mis nalgas. Raúl se movió de pronto y otra vez me asusté. Mi corazón se aceleró. Pensé en subirme la trusa, pero no tuve tiempo, me quedé quieto, no me moví para no delatarme. Se me ocurrió hacer ruido como de ronquidos para fingir que dormía profundamente. Raúl se levantó y caminó a alguna parte. Podía escuchar sus pasos, me intrigaba saber qué estaba haciendo, pero ni siquiera me atreví a abrir los ojos. Luego de unos instantes volvió a acostarse y a los pocos segundos sentí la piel suave de su pito rozando sin recato mis nalgas desnudas, lo sentí resbaloso, más grande, duro y tibio. Raúl se había quitado completamente la trusa y el olor a crema llegó hasta mi nariz. Entonces, el chavo puso una mano sobre mis caderas y me jaló suavemente hacia él, metió el pito entre mis nalgas hasta que con la punta rozó mi culito. ¡No lo podía creer! Me ...
... excité más al sentir que me acariciaba la espalda y la cintura pensando que yo estaba dormido. ¿Se atrevería a penetrarme? Pensé. La respuesta llegó pronto, la punta de su pene estaba presionando mi culito. El diablillo en mi mente me animó a seguirle el juego. Fingiendo que me acomodaba para seguir dormido y sin dejar de roncar, doblé el cuerpo y me acomodé de tal modo que mi trasero quedó más expuesto. No sé si desde el principio Raúl tenía planes de penetrarme o solo rozar mi culito con su pene. ¿Cómo podría rechazar la oportunidad si mi culito estaba a su entera disposición? De inmediato sentí los dedos de Raúl untándome crema en el hoyito, luego me agarró de la cintura con firmeza y apuntó la punta de su pene a mi entradita. ¡Me iba a cochar! estaba seguro. En cuanto sentí el empuje aflojé los músculos y su pito empezó a abrirse paso y a deslizarse dentro de mí hasta que entró todo, al fin que no era tan grueso como el pene de José. Una leve molestia casi me hace gemir, pero logré quedarme callado. Batallé para quedarme quieto sin hacer ningún ruido a pesar de lo que estaba sintiendo. Entonces Raúl empezó a moverse lentamente y con cuidado para no “despertarme”. Lo que no pude evitar fue que mi corazón se volviera loco dentro del pecho. Raúl alcanzó mi pito con una mano y empezó a pelármelo muy lentamente. Tal vez se dio cuenta de que yo fingía dormir porque mi pito estaba bien duro. Luego de unos minutos su respiración se agitó y no tardé mucho en sentir las ...