1. La esencia del deseo 1: el regalo de mi prima


    Fecha: 16/10/2026, Categorías: Incesto Autor: sangreprohibida, Fuente: TodoRelatos

    ... vida.
    
    —Pero dejame disfrutar del paseo, para eso venimos, ¿no? —le dije. Y luego, cuando noté que un tipo que nos doblaba en edad se quedó estupefacto al ver a mi prima, agregué—. Ya empezaron a aparecer tus admiradores. Por eso no me gusta salir con vos. Es como salir con un famoso. Bastante molesto, la verdad.
    
    Ella giró, y le regaló una sonrisa al tipo, quien, al sentirse confundido por la actitud de Ailén, le dio la espalda y siguió caminando.
    
    —En primera… te encanta salir conmigo —dijo—. En segunda: así te das el gusto de que muchos desconocidos crean que sos el novio de una mina que está rebuena.
    
    —¿Y qué gano con que unos desconocidos crean eso?
    
    —No sabés nada de mujeres —dijo ella, apretándome la nariz de nuevo. Nunca entendí cómo era que lograba hacerme eso sin que yo lo advirtiera y pudiera esquivarlo—. Si una mina te ve con una belleza como yo, va a pensar “¿qué tendrá ese chico?”. Y se va a interesar.
    
    —Claro, claro. Vos y tus consejos —dije, con ironía.
    
    —Si los siguieras, no serías virgen todavía.
    
    Me detuve en seco, fulminándola con la mirada.
    
    —Es solo una broma —dijo, susurrando—. Además, ¿qué sé yo si seguís siendo virgen?
    
    —Sí, sigo siéndolo —dije yo—. Pero dejemos de hablar de boludeces, ¿sí?
    
    Teníamos un pacto tácito. Cuando uno le marcaba un límite al otro, lo respetábamos. No éramos de cristal, pero sabíamos que por hacer bromas estúpidas se podía arruinar un momento lindo.
    
    La verdad que el tipo de hacía un rato no fue el ...
    ... único que se quedó maravillado con mi prima. Tenía un short y una remera gris. Las tetas eran muy grandes, y por ende, imposible de pasar desapercibidas. Pero no era solo eso. Tenía unas piernas perfectas, un trasero bien redondo y parado, y una cara preciosa, de labios gruesos. Algunos le decían la Angelina Jolie argentina. Y, la verdad, tenía cierto parecido con la actriz.
    
    Pero no siempre fue así. De chica era una escoba. Usaba el pelo corto, y parecía más un varón que una nena. De hecho, la molestaban mucho por eso.
    
    A los catorce empezó a tener curvas, sobre todo en los senos. A los quince se había dejado crecer el pelo y había empezado a vestirse de manera femenina. A los dieciséis ya casi no había rastro de esa chica escuálida que jugaba a la pelota conmigo y los pibes de la cuadra. Y todos los chicos que alguna vez se burlaron de ella, ahora se le acercaban.
    
    Yo había visto esa metamorfosis en tiempo real. Fue muy impactante. Pero, el hecho de que su personalidad siguiera siendo prácticamente la misma, salvo algunos cambios lógicos por la edad, hizo que lo sobrellevara bien.
    
    Sin embargo, no dejaba de ser cierto que ahora mi prima, mi mejor amiga, estaba buenísima. Y yo no era ajeno a sus encantos. Desde hacía dos años que la veía diferente. Eso sí, hacía un esfuerzo sobrehumano para no demostrarlo, para que nuestra relación no se rompiera porque yo ahora estaba caliente con ella. Y Ailén, por su parte, fingía que no notaba que a veces me quedaba con las mirada ...
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