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Al salir del gym
Fecha: 18/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Olivia, Fuente: TodoRelatos
... sucios y que abriera la boca. Se los restregué en la cara, tapándole los ojos con ellos. Boqueaba extasiado. —Sácate la polla y empieza a masturbarte. Se apresuró a hacerlo. Desde fuera no se veía lo que estaba haciendo, pero se podía intuir. Yo disfrutaba exponiéndolo en el parking. —Contesta mientras te pajeas. —Sospechaba que llevaba empalmado bastante rato, excepto cuando le había golpeado en los huevos. Tenía la polla muy gruesa y más pequeña de lo normal. Asomaba por encima de la camisa y la frotaba con desesperación. —Cuanto costó la cena el otro día? La pregunta le pilló desprevenido. —Contesta, o te hago masticar los calcetines. —Más de cien euros —el sonido salió cortado, medio ahogado. —¿Te has pajeado todos los días pensando en mí? —Sí. —Te habría gustado que te exhibiera en las tienda de zapatillas. —Me habría dado miedo, Señorita —la última palabra sonó a algo así como zeñonitta. —¿Te habría gustado o no? —Sí. —Entonces tienes suerte porque no tardaré mucho en dejar que me lleves de tiendas. Respiraba con dificultad, en parte por su excitación, en parte porque cada vez le ahogaba más con los calcetines. Una pareja pasó por delante del coche sin fijarse en lo que estábamos haciendo. —Tantos días pajeándote pensando en mí y ahora lo estás haciendo delante de mí pero sin verme. Solo te ha hecho falta olerme, ni siquiera te he dejado tocarme. Eres patético, pero la verdad es que me gustas y con lo bien que me ...
... tratas estás yendo por buen camino. De pronto paró de tocarse y la polla le empezó a palpitar. Tenía la cara sudada y estaba haciendo un gran esfuerzo para no terminar antes de tiempo. —Me gusta que tengas que pedir permiso —dejé que se prolongara el silencio—. Córrete para mí. Solo bastó una sacudida más. Chorros de leche salieron disparados. Le mancharon la camisa y el pantalón. Gimió como un cerdo y yo le metí los calcetines en la boca para callarlo. Todo fue muy rápido. En total la paja había durado dos o tres minutos. —Nunca había estado con alguien que durara tan poco. Has batido un récord. Me miró entero sudado y con la cara roja, todavía intentando volver a este mundo. —No te acomodes. Guárdate esa cosa y no te limpies. Quiero que cojas mis zapatillas viejas y las tires en la basura más cercana. Haces lo mismo con los calcetines. Escúpelos directamente. No me mires así. ¿Creías que te iba a dejar volver a conservar algo mío? ¿No te he dado ya suficiente? Salió del coche, medio aturdido, con la camisa sin meter del todo y la ropa arrugada. Caminó sin rumbo. Lo observaba a través de la luna. Pareció encontrar una basura y desapareció de mi vista. Al volver vi claramente que tenía la ropa manchada. Por lo sobresaltado y sudado que estaba, era evidente que acababa de tener un orgasmo. El semen todavía era reconocible en su ropa. Podía haber dejado que disfrutara del orgasmo, pero es mejor hacer que el hombre se acostumbre a servirte incluso en ese ...