1. Ola de calor 3


    Fecha: 18/10/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Javi, Fuente: TodoRelatos

    ... nos estaba aclarando el agua que caía vi que Rosa se acababa de mear sobre mis pies, no me importó, los dos sabíamos que cuando su coño trabajaba mucho eso pasaba, y esa noche había trabajado de lo lindo. Después nos fuimos a la cama, seguíamos dando tumbos, nos quedamos dormidos desnudos sobre la cama a medio secar.
    
    A la mañana siguiente me desperté con la boca pastosa y un terrible dolor de cabeza, menuda resaca, fui al minibar y cogí dos botellines de agua, Rosa no tardó en despertar, tenía muy mala cara, a ella el alcohol le había sentado peor.
    
    -Buenos días, querida.
    
    -Uffff, ¿ Cuánto bebimos anoche?
    
    -Todo lo que quisimos y más.
    
    Rosa empezó a enfocar un poco y bebió agua. Recorrió la habitación con la mirada, reparó en el lubricante y la caja de condones que estaban en la mesilla, se llevó la mano a su enrojecido coño y me miró.
    
    -Dime que hemos estado aquí tu y yo solos y que no me prostituí con tres desconocidos.
    
    -Ochocientos cincuenta euros.
    
    -No me jodas, creí que lo había soñado, que vergüenza.
    
    -¿Vergüenza por qué? ¿,Te acuerdas de lo que pasó?
    
    -Tengo lagunas, pero si, ahora centrándome un poco me acuerdo.
    
    -¿Te gustó?
    
    -A ver, me avergüenza admitirlo, pero creo que me estoy mojando solo de recordarlo, las caras con las que me miraban, el deseo con el que me follaron, y…
    
    -¿Y?
    
    -Me excitó el hecho de hacerlo a cambio de dinero, sentirme una ramera, tres hombres pagando por usar mi carne, como quien paga por alquilar un ...
    ... coche.
    
    Su respiración se aceleró un poco. Creí que era buena idea vestirnos y bajar a desayunar, ella se puso el vestido de señora veraniega que había llevado a la playa y yo las bermudas y la camiseta. El café y meter algo sólido nos recompuso bastante a los dos, después fuimos a recepción y pagué el gasto de minibar para quitárnoslo de encima y volvimos a la habitación.
    
    Rosa se tiró en el sofá y yo me senté en el borde de la cama, cogí los vaqueros del suelo y agarré el dinero de mi bolsillo y se lo dí a ella, aunque al principio se negó.
    
    -Quédatelo, te viene bien para el carnet de conducir.
    
    -No, es tu tarifa como puta, además, el carnet me lo voy a pagar de la nómina.
    
    -Vale, lo guardo para cuando nos vayamos de vacaciones.
    
    -¿de vacaciones, tu y yo?
    
    -Si.
    
    -No sé cómo vamos a poder irnos sin levantar sospechas.
    
    -Algo se me ocurrirá.
    
    -No me cabe duda.
    
    Rosa me ronroneó como una gata cuando me senté a su lado, acaricié su muslo y me di cuenta de que había bajado a desayunar sin bragas, puede que tuviera lagunas respecto a la noche anterior, pero cada vez estaba siendo más zorra, ese pensamiento hizo que la sangre empezase a acumularse en mi polla.
    
    Rosa se fijó en mi nueva erección y cogió el lubricante que aún estaba en la mesilla, se echó en abundancia y se masajeó el coño sin quitarse el vestido, después se arrodilló en el sofá apoyada en el respaldo con vistas a Bilbao y echó su cadera hacia atrás para ofrecerse a mi, evidentemente aceptaba el ...