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LNE (13). El bosque prohibido
Fecha: 18/10/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos
... comedia. —No tienes que ser madura. —No. Pero alguien tiene que serlo, en esta casa. Y eso me complica todo. *** Una tarde, César tuvo que salir corriendo, por tercera vez esa semana, a recoger a Sergio. Frente al portal, Raquel se despidió sin bromas. Solo dijo: —César, no soy de las que gritan ni de las que insisten. Pero tampoco soy invulnerable. Él asintió. Trató de hablar, pero no le salieron frases completas. Ella lo besó en los labios con suavidad, le apretó la mano, y se fue. Mientras subía las escaleras, él sintió el silencio con forma de abrigo colgado que ya no huele a nadie. Y pensó que el pasado tiene muchas formas de joderte, pero la más eficaz es disfrazarse de responsabilidad. *** Los primeros toques fueron como un mensajero nervioso intentando entregar un paquete frágil en plena tormenta. Raquel se retorcía, pero no del todo por dolor. Más bien como al estrenar unos tacones fabulosos: sabes que van a doler, pero también que te harán inolvidable. —Eh, eh, cuidadito con ese dedito explorador, que no es zona abierta al público —advirtió entre risas tensas mientras César tanteaba con más intención que acierto. —Por cómo te mueves, parece que estoy intentando reiniciar el router con furia existencial —soltó él, divertido y un poco al borde. La incomodidad era real, pero Raquel, siempre mordaz, se negaba a dejar que el momento se volviera una tragedia griega. —Esto duele un poco más que mis exámenes de matemáticas… y mira ...
... que eso era para llorar —añadió con una media sonrisa. César le lanzó una mirada mezcla de compasión y asombro. Su entrega tenía algo de heroísmo punk. —Prometo que esto mejorará. Paciencia, pequeña guerrera del placer. Ella suspiró, dejando que el cuerpo aflojara. Poco a poco, la sensación se asentó: una mezcla entre raro, incómodo y sorprendentemente intrigante. —Vale, esto es como probar un sushi con nombre raro. No sabes si te va a encantar o si te vas a arrepentir... pero sigues masticando. Hubo varios intentos, cada uno acompañado de risas nerviosas, comentarios irónicos y pequeñas pausas para respirar o recomponer la dignidad. —Si esto fuera deporte olímpico, tú te llevas el oro por paciencia y yo, el diploma por supervivencia —bromeó ella, mientras su cuerpo tanteaba ese umbral entre lo desconocido y lo deseado. César fue avanzando con la delicadeza de quien sopla cristales. Raquel se tensó un segundo, un cosquilleo extraño deslizándose por su espina dorsal. Dolía, sí, pero había algo más: una especie de vértigo sutil, como asomarse desde una azotea sin barandilla. El primer momento fue un pinchazo leve, una alerta que avisaba: esto no es solo placer fácil, esto es un umbral. Cerró los ojos, respiró y dejó que su cuerpo se expresara sin censura. —Está bien. Puedo con esto —pensó, mientras un escozor se instalaba, haciéndola arquearse como si el cuerpo también tuviera dudas. Pero el dolor se mezclaba con una excitación inesperada, como si ...