1. LNE (13). El bosque prohibido


    Fecha: 18/10/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos

    ... picardía que guardaba para las comedias románticas sin presupuesto, pero con reparto prometedor.
    
    Raquel, con sus curvas que desafiaban cualquier intento de discreción, dejó caer su vestido al suelo, y con risitas y algunos titubeos se desnudó, lanzando un suspiro. Sus tetas no cayeron apenas, dos esferas pálidas y redondas, coronadas por unas areolas grandes, oscuras, de pezones prominentes, dos tetas que pechos generosos que pedían ser admirados con respeto. Su figura se estrechaba en la cintura, antes de ensancharse casi al límite de la proporcionalidad en sus caderas rotundas que enmarcaban un coñito cubierto de vello oscuro. Caminó de puntillas hacia la cama, temblando de una mezcla de nervios y excitación, la piel de gallina y sus incontables lunares desafiando el tacto. Se tumbó en la cama, mientras parecía brillar bajo la luz tenue de la lámpara que, cómplice, apenas iluminaba lo suficiente.
    
    —¿Sabes? —murmuró, mordiéndose el labio—. No estoy segura de saber lo que hago.
    
    César rio bajito, acariciándole la mejilla con un dedo que se enredó en uno de sus rizos castaños.
    
    —Tranquila. Soy como un GPS emocional: si te pierdes, recalculamos.
    
    La tensión se deshizo en una carcajada. Entonces empezó el descubrimiento: sin prisa, con manos que preguntaban antes de tomar. Sus dedos recorrieron su piel como si buscaran mapas. Ella, que quería aparentar seguridad, se permitió pequeñas confesiones silenciosas y temblores apenas perceptibles cuando sus manos amasaron sus ...
    ... tetas, firmes y maleables. Cuando sus dedos retorcieron sus grandes pezones. Cuando la besó despacio sin interrumpir las caricias en su cuerpo desnudo.
    
    —Lo importante no es la perfección —dijo César, parodiando a la profesora de cerámica—. Sino el equilibrio. Y la risa entre medio.
    
    Raquel le respondió con un beso que fue mutando: de tímido a audaz, de suave a voraz. Bajó por su cuerpo, entre manos temblorosas, hasta encontrarse con su polla, más imponente de lo que esperaba. La acarició con la lengua como quien degusta una verdad inesperada.
    
    —¿Así?
    
    La pregunta era sincera, la mirada no pedía nota, solo compañía. César solo susurró algo ininteligible y le acarició el pelo. No había prisa. Había descubrimiento. El tacto cálido, la textura de la piel, la firmeza de ese miembro, su sabor salado, y las respuesta que iba obteniendo la animaban a seguir un poco más rápido. Un poco más dentro. Un poco más ensalivado y perverso.
    
    Cuando la penetró, fue con una lentitud casi devocional. Su coño, empapado y dispuesto, lo recibió con esa mezcla de sorpresa y ansia que solo se da cuando el cuerpo va por delante de la mente. Ella jadeaba con un placer que crecía hacia todas partes: del vientre a la nuca, de los pezones al perineo, como un estallido sin fuegos artificiales, pero con terremotos internos.
    
    —Sí… sí…
    
    Los gemidos escapaban entre jadeos, como si se sorprendiera de oírlos. Cuando él mordió sus pezones, el placer se volvió líquido y eléctrico.
    
    Después la giró ...
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