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Secretos de Familia: Mi Madre, Su Perro y el Placer Prohibido
Fecha: 19/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Zoofilia Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
... vagina. — Sé que tú también quieres esto —le dije. Mi madre comenzó a gemir cuando comencé a moverme. — Eres un pervertido, hijo —me dijo. — Claro, lo saqué de ti, madre —le respondí y comencé a embestirla más rápido. — Miguel, no vayas tan rápido —dijo mi madre. — Tu hermoso cuerpo me vuelve loco, madre —le dije. — Tienes un culo tan grande que me excita tanto —añadí. Mi madre empezó a gemir más fuerte. — ¡Hijo, fóllame más profundo! ¡Clávamelo más! —gritó mi madre. Mi excitación era mayor al escuchar lo que decía mi madre. — Madre, a partir de hoy no dejaré de follarte —le dije. — Sí, hijo, me vuelves loca —me respondió mi madre. Sin pensarlo dos veces, me terminé acostando en el piso de la regadera y mi madre se subió sobre mí, ensartándose en mi pene mientras subía y bajaba. Aproveché y aparté sus senos con ambas manos. — Aprieta mis pezones con fuerza, hijo. Me encanta sentir cómo me sometes —dijo mi madre. Comencé a presionar con fuerza sus pezones. — ¡Oh, diablos! —gritó mi madre. — Me voy a correr —dijo, gritando. Mi madre quedó frente a mí, respirando fuertemente. El agua caía de su rostro. Ninguno apartó la mirada. — Es tu turno de correrte —dijo mi madre, levantándose y dándose la vuelta. Puso su vagina en mi cara y comenzó a mamarme el pene. Yo comencé a hurgar dentro de su vagina con mis dedos mientras ella lamía desde mis testículos hasta mi glande con su lengua, para luego succionar mi pene. — Vamos, ...
... mi amor, quiero saborear tu semen. Me lo voy a tragar todo —decía mi madre. Y como si un cosquilleo pasara por todo mi cuerpo, comencé a correrme en su boca. Sentía espasmos y seguía disparando mi semen, pero mi madre se tragó cada gota. — ¡Wow, hijo! Eso fue una gran corrida —dijo mi madre, sorprendida. — Nunca pensé que fueras tan bueno en el sexo. Estoy pensando en dudar que seas hijo de tu padre —dijo, riendo. — Eres una gran mujer, una gran madre y una gran puta en el sexo —le dije. — Lo tomaré como un cumplido, hijo —me respondió. La tarde se convirtió en una noche llena de lujuria y deseo. Después de nuestro encuentro en la ducha, pasé toda la tarde con mi madre como si fuéramos amantes, dándonos besos y abrazos. Incluso me dejaba manosearla como quisiera. Llegando la noche, mi madre y yo nos dirigimos a su habitación. La excitación aún recorría nuestros cuerpos, y ambos sabíamos que la noche apenas comenzaba. Mi madre se desnudó y se recostó en la cama, su cuerpo iluminado por la luz tenue de la lámpara, encendiendo mi excitación. Yo me desnudé rápidamente, mi pene ya erecto y listo. El perro de mi madre, que la seguía a todos lados, nos observaba desde la esquina de la habitación con sus ojos fijos en ella. Mi madre se puso en cuatro, ofreciéndome una vista perfecta de su vagina y ano. Mis manos recorrieron sus caderas y nalgas. — Fóllame, Miguel —me dijo, su voz llena de deseo. Me posicioné detrás de ella y, con una embestida fuerte, ...