1. La clase del 79


    Fecha: 20/10/2026, Categorías: Bisexuales Dominación / BDSM Sexo con Maduras Autor: CuentaCuentos, Fuente: SexoSinTabues30

    ... era diferente a José. Su problema no era la agresividad, sino la insolencia, la provocación. Con su falda corta, su pelo teñido de un rubio imposible, sus labios pintados de rojo. Era la reina de la clase, la que tenía a todos los chicos a sus pies, la que se rumoreaba que se acostaba con medio barrio, pero que solo usaba su ojete, la boca y las manos. Y un día, no sé por qué, quizás aburrimiento, quizás desafío, empezó a flirtear descaradamente con Paco, a interrumpirle con comentarios insolentes, a reírse a destiempo. Fue escalando, subió el volumen, se puso provocativa. Paco aguantó. Y aguantó. Y aguantó. Hasta que llegó al límite, ese punto invisible que solo él parecía conocer.
    
    «María, ven delante», dijo Paco. La misma calma.
    
    María se levantó, contoneándose, con una sonrisa de superioridad. Estaba segura de sí misma. Creía que con ella sería diferente. Que su atractivo, su descaro, la protegerían o le darían otro tipo de «castigo». Se plantó delante de la mesa, esperando.
    
    «Escupe aquí», dijo Paco, extendiendo los dos dedos.
    
    María hizo media sonrisa. Se acercó a los dedos, ladeó la cabeza, y dejó caer un hilo de baba. Casi tocó los dedos con los labios, un gesto provocador. Y entonces, con la voz melosa y cargada de doble sentido que la caracterizaba, soltó:
    
    «¿Me dará por culo?»
    
    Hubo un murmullo ahogado en la clase. ¡María! Siempre al límite. Paco no se inmutó. La miró, y una extraña media sonrisa apareció en sus labios. Su mirada era ...
    ... impenetrable.
    
    «Supongo que querrías eso, María. Lo fácil, ¿verdad?», dijo. «Pues no.» María arqueó una ceja, sorprendida. «Apóyate en el lateral de mi mesa.»
    
    Desilusión o quizás otra cosa, la duda se dibujó en la cara de María por un instante. Pero se recompuso rápido. Se dirigió al lateral de la mesa de Paco, que estaba en una tarima, y apoyó las manos sobre ella, girándose un poco, de lado, para mirarnos. Su minifalda se subió un poco más con la postura.
    
    Toda la clase observaba. Sabíamos lo que venía. Pero con María… era diferente. Era una chica. Era ella.
    
    Paco se acercó. Sin decir nada, con movimientos eficaces, le subió la faldita por encima de la cintura. La dejó arrugada en la espalda. La minúscula braguita roja de María quedó a la vista. Era diminuta, apenas un trozo de tela con encaje. Paco la bajó. Despacio. La dejó caer al suelo. María se quedó ahí, con su hermoso culo al aire, la falda arrugada arriba, de lado, a la vista de todos. La humillación era distinta a la de José, menos bruta, pero igual de expuesta.
    
    Paco tomó la saliva de sus dedos. Y con la misma tranquilidad que con José, la embadurnó. No ahí dentro, no esta vez. La untó entre sus piernas. En la vulva, asegurándose de que todo estuviera bien lubricado. La clase seguía en silencio, sobrecogida por la visión. Eva, en primera fila, justo al lado, parecía una estatua, solo sus ojos se movían, fijos, vidriosos.
    
    Paco se desabrochó los pantalones. De nuevo, la cremallera, el botón. Se los bajó un poco. Y ...
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