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Mi compañero de paja
Fecha: 25/10/2026, Categorías: Confesiones Autor: Susana, Fuente: CuentoRelatos
... nadie más allí ―Disculpa que no sabía si dormías, pero me preguntaba si tenías fuego. Se me estropeó el mechero del coche y me muero por fumar un pitillo. ―Tranquilo, solo tenía los ojos cerrados. Es que pasaba mucho calor en el coche y tuve que parar a refrescarme -le contesté con una calma que me sorprendió a mí misma. ¿Podía pedirle que me cogiera la camiseta del maletero? Pensé. Sin embargo, noté de nuevo ese cosquilleo y lo olvidé- Ahora bajo y te doy fuego -añadí sin ser consciente de lo que decía. Busqué el mechero en el bolso, abrí la puerta y me di cuenta: si estaba mirando, iba sin bragas y podía ver de más. Pero mi yo de ese momento no dejó que ese pensamiento me detuviera y salí del coche. ―Disculpa la pinta que tengo, pero no contaba con visitas -le bromeé con un desparpajo desconocido en mí ―Soy yo el que molesto y no tienes que disculparte. Al contrario, ojalá fuerais así más a menudo -contestó guiñando un ojo y mirando mi pecho ―Así o con menos, ¿no? ―Bueno, creo que tenías menos cuando llegué ―Si estaba durmiendo cuando llegaste así como ves -respondí sorprendida de su comentario pero notando el cosquilleo en aumento ―¿De verdad? Veo que no te diste cuenta que antes de dar la curva se ve este banco Los colores se me subieron todos a la vez a la cara. Miré hacia dónde me indicaba y vi el reflejo del calor en el firme de la vía de salida hacia la zona en la que estaba. La vergüenza era tal que sentía un calor en la cara ...
... increíble. Perdí todo el desparpajo que tenía hasta ese momento. Empecé a sentirme desnuda delante de aquel desconocido. Él sonreía ―¿Por qué te crees que tardé tanto en llegar? Normalmente se hace en segundos el trayecto y, si no hubiera dado un acelerón, no me hubieras oído y te habría pillado de pleno, jajaja. Refréscate la cara mujer que parece que te va a arder. Me dirigí a la fuente de nuevo y me incliné para mojarme la cara. El agua fresca me vino bien y bebí un poco. De repente, algo subió mi falda. Me giré y vi al desconocido alejarse con una sonrisa en la cara. ―Eres un descarado -le grité. ―Lo sé y tú también -me respondió- y voy a imitarte ―¿Cómo? No contestó. Se limitó a quitarse la camiseta, el pantalón corto que llevaba y unos calzoncillos tipo slip. Desnudo completamente, con su pene medio erecto, se puso de nuevo el pantalón, pero se subió solo la cremallera, dejando parte de su escaso vello púbico a la vista. Delgado, fibroso, seguro de su cuerpo. Yo seguí allí, parada, mirando como una tonta su numerito, intentado controlar el corriente de excitación que sentía dentro de mí. Me sentía fuerte de nuevo. ―¿Y ahora qué? ―Yo te lo haría ahora mismo, en ese mismo banco en el que disfrutabas a solas antes de que llegara, pero no tengo condones y creo que tú tampoco ―Tú has visto muchas películas porno ―Es cierto, pero también he visto mujeres excitadas y tú lo estás ahora ―Pero eso no quiere decir que vaya a follar contigo ―Ni yo te lo ...