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Mi compañero de paja
Fecha: 25/10/2026, Categorías: Confesiones Autor: Susana, Fuente: CuentoRelatos
... pido. ―¿entonces? ―Masturbémonos juntos Su propuesta me desmontó. ―Estás loco -le dije, pero lo cierto era que estaba excitada y quería disfrutar de mi cuerpo ―Puede que esté loco, pero situaciones así no las vive uno todos los días. Ven, siéntate a mi lado Se sentó en el banco y me hizo un gesto para que me sentara con él. No era la misma de siempre, me sentía diferente y mi cuerpo me pedía a gritos dar satisfacción a la excitación que recorría todo mi cuerpo. ¿Por qué no? A pesar de lo surrealista de la situación no me sentía amenazada. Aunque era atrevido mantenía un toque de sensatez como demostraba su referencia a los condones. Tengo 38 años y pocas vivencias fuera de lo normal. No lo pensé más y me senté a su lado. Sonrió de nuevo. No era guapo, pero tenía una sonrisa bonita y me gustaba su cuerpo. ―¿Y ahora qué? -le pregunté ―Solo imítame -me respondió Mojó un dedo con su lengua y se acarició el pezón izquierdo. Hice lo mismo. Nos mirábamos. ―Yo no llevo nada de cintura para arriba Me quité el sujetador. Dejé que sus ojos recorrieran mis pechos antes de taparlos con las manos y jugar con ellos. Se bajó la cremallera del pantalón. Introdujo su mano por la bragueta. Yo me subí un poco la falda y puse mi mano en la entrepierna. Volvió a mirar con detenimiento la teta que quedó al descubierto. ―Me gustan tus tetas Yo no respondí. Cerré los ojos y dejé que mi mano me hiciera feliz. Mi faldita fue subiendo con los movimientos de mi ...
... mano hasta quedar como antes de que llegara mi compañero de paja. Abrí los ojos y lo miré. Su mirada recorría mi cuerpo. Estaba completamente desnudo, con su mano izquierda acariciando y masturbando su polla. Era bonita. Se levantó y se puso delante. ―Así te veo mejor -me dijo ―¿te gusta lo que ves? ―Mucho Se acercó un poco más. Yo abrí más mis piernas, estirándolas. Estaba ahora entre mis pies. Veía perfectamente como la boquita de pez de su glande se contraía y se abría según subía y bajaba su mano. Seguía aproximándose. No notaba que se movía pero pronto su polla estaba encima de mí. Lo miré. Tenía ahora los ojos cerrados. Su mano apretaba más y se movía con mayor rapidez. Mis dedos también aceleraron. Me iba acercando al orgasmo y parecía que él también. Su corrida iba a caer encima de mi cuerpo. Ni siquiera pensé si eso me importaría o no porque mi orgasmo llegaba y me alcanzó con una intensidad que no recordaba. Gemí como si estuviera sola. El desconocido se detuvo a observar mi placer y volvió a pajearse. Empezó a gemir, a anunciar su corrida mientras yo me daba las últimas caricias. Se acercó más. Su polla rozaba mis tetas. Su polla se coló entre mis tetas que agarró con sus manos para apretarla. Un chorro cálido y espeso impactó contra mi garganta. Recuperó su polla con la mano y siguió echando todo su placer sobre mis tetas. Alguno me llegó a la cara. Llena de su semen, se dejó caer de nuevo en el banco. Sentía su leche resbalar por mi cuerpo, como ...