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El sillón del orgasmo
Fecha: 26/10/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Carmen Pardo, Fuente: CuentoRelatos
... indicación. Nos acomodamos en la única mesa que había. De detrás de la barra, el hombre que nos había recibido nos sirvió nuevas copas y luego desapareció por una cortina que había tras la barra. De pronto las luces comenzaron a apagarse, quedando únicamente encendidas dos grandes focos de luz roja, y la música bajo su intensidad. La cortina del escenario se abrió y aparecieron tres tíos impresionantes que nos hicieron un striptease integral, solo para nosotras. Lo cierto es que nos lo estábamos pasando genial. Uno de los “boys”, que era de raza negra, completamente desnudo, se acercó hasta nuestra mesa y preguntó quien era la chica que celebraba su despedida de soltera. Como por un resorte, las cuatro señalamos a nuestra amiga. Entonces el negro se la sentó encima de las rodillas y la invitó a que le tocara su miembro, que dicho sea de paso era descomunal. Entre risas nerviosas nuestra amiga comenzó a acariciar aquel tremendo aparato, pero el chico no se empalmaba ni a tiros. Las risas fueron incrementándose hasta que el jolgorio fue frenético. A todo esto, el camarero aparecía de vez en cuando con nuevas copas. Después de media hora nuestra amiga consiguió por fin que el miembro del negro se empalmara. Si ya estando flácido era enorme, os podéis imaginar su tamaño ahora. Jamás pensé que pudiera existir un pene de esa longitud y grosor. Entonces el “boy” se levantó y desapareció entre las cortinas del escenario. Las luces volvieron a encenderse y la música subió ...
... su volumen. Luego volvió a aparecer el camarero con una botella de cava y cinco copas. Tras servir el cava en las copas nos dijo que la función había terminado, pero que si la chica que celebraba la despedida quería “pasar un buen rato”, abriera la puerta de la derecha, al lado del escenario, y se introdujera ella sola. Luego desapareció nuevamente tras las cortinas de la barra. Todas animamos a nuestra anfitriona para que entrara por aquella puerta, pero ella se negaba continuamente entre risas histéricas. Como quiera que no se decidía me lancé en su ayuda, la cogí de la mano y la llevé conmigo hasta la puerta en cuestión. Entonces giré el picaporte y la entreabrí. Dentro no se veía nada. La supuesta estancia estaba completamente a oscuras. Para animar a mi amiga abrí del todo la puerta y me adentré unos centímetros. Ella seguía riendo sin parar y tiraba de mi mano hacia fuera. En el forcejeo siguiente, mi amiga consiguió soltarse de mi mano y yo, por la inercia del tirón, me caí sentada en el interior de aquella oscura habitación. Mi amiga, con el ánimo de seguir la broma cerró la puerta dejándome dentro en la más absoluta de las tinieblas. Acto seguido sonó un ruido seco en la cerradura de la puerta. Me incorporé e intenté abrirla, pero fue inútil, la puerta se encontraba bloqueada, tanto por dentro como por fuera. A los pocos segundos una luz verde parpadeó en unos de los laterales de la habitación. Me incorporé y me dirigí hasta allí. Se trataba de un monitor ...