1. Consolándome con mis compañeros de estudios (3 - final)


    Fecha: 26/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Daniela, Fuente: CuentoRelatos

    ... llevándome a una serie de orgasmos cortos, deliciosos e interminables. Gozaba como una perra y me entregaba por el culo a ese tipo que me estaba cogiendo como nadie, yo sudaba y me dejaba hacer como una muñeca sin fuerza de voluntad. Me estaba dejando agotada pero él seguía empalándome cada vez con más fuerza y casi con furia.
    
    Me hundía su grueso ariete hasta que sentía la cama bambolearse y estaba toda revuelta, estaba húmeda y olía a sudor y sexo. Cuando ya no pudo más, fuertes chisguetes de leche me inundaron el ano, logrando hacerme venir también, tan intenso como nunca creí que pudiera hacerlo; pues un líquido blancuzco y espumoso salió de mi panocha…
    
    Me levanté con cansancio y me fui al baño, me miré al espejo. Estaba toda despeinada, mi cabello enmarañado, mi rostro desmaquillado, el rimel corrido y mi boca roja pero no de labial, sino de los besos y mamadas que habían sido objeto. Me senté en el retrete y vacié mi coño y mi culo de la leche que tenía, me lavé la cara con agua bien fría para recuperarme, fui a la recámara y me retoqué el maquillaje. Salí solo en bata y los cinco tipos estaban bebiendo muy gustosos, yo sentía mis piernas temblar así que me senté entre dos de ellos, me abrazaron y empezaron a halagarme por lo putona que soy…
    
    Yo no alcanzaba aún a creer, me habían ya cogido los cinco tipos, estaba allí con ellos compartiendo como si nada, prácticamente desnuda y aun así me sentía muy contenta:
    
    ―¿Verdad que esta buenísima?… ―pregunto Martín a ...
    ... Felipe y Ramiro, ellos afirmaron y se rieron los cinco…
    
    ―¡Palabra que es la vieja más buenota que me he cogido, además de ser bien puta, coge como ninguna!…
    
    ―Bueno, como ustedes ya la probaron, ahora vamos nosotros… ―dijo Martín…
    
    ―Ni madres ―le contestó Ramiro― apenas nos hemos gastado mil varos, y nos faltan otros quinientos…
    
    ―Ven acá, ricura, nos debes aun ese billete extra… ¡Órale pinche compadre, nos falta el doblete!, ja, ja…
    
    ―Sale pues… Ven mamacita móntate en mi verga…
    
    ―¡No, ya no!… ¡Déjenme descansar, estoy toda rozada!… ―les supliqué con algo de miedo.
    
    ―¡Hija de tu pinche madre, no te lo estoy preguntando cabrona, te lo estoy ordenando, piruja!… ―me fulminó Ramiro.
    
    Miré a mis tres compañeros para que me apoyaran, pero ninguno hizo nada, al contrario, Víctor me dio otro trago…
    
    ―Ándale Dany, ponte briaga para que aguantes otros palos ―yo me sorprendí, ¡aún querían más y yo ya estaba súper cansada!…
    
    Me bebí mi copa y Felipe me puso de pie, me quitó la bata, las medias, el liguero, las zapatillas y sentándose me hizo subir totalmente encuerada sobre su verga ya erecta, me la metió y le dijo a Ramiro:
    
    ―¡Lléguele por atrás, compadre, ya sé que es su lugar favorito, pero reviéntele en culo sabroso, pártale la madre a esta hija de la chingada!…
    
    Me jalaron hasta el sofá y su amigo se aproximó a mis ricas nalgotas, me dio tres sonoras nalgadas que me hicieron gritar, me apuntó su verga y me empaló; sentí terrible. Los chicos veían como esos ...
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