1. El Hombre de la Casa 47: Terapia de Choque


    Fecha: 30/10/2026, Categorías: Incesto Autor: Kurosko, Fuente: TodoRelatos

    ... ganas de venirme gracias a ese ritmo lento y la falta de técnica de Julia. En algún momento, la saqué y ella vio con desconcierto cómo mi verga se alejaba de su cara, pero no dijo nada. Sólo agachó la mirada, quizás, para no perder de vista aquella paleta que había estado empezando a disfrutar o quizás, para que no viera su expresión de decepción por quitársela. Me senté a su lado y encendí la tele. Dejando mis piernas separadas para que ella pudiera ver que mi erección se mantenía firme.
    
    —¿N-no vas a acabar? —me preguntó tímidamente.
    
    —¿Eh? ¡Ah, no! Al rato, que llegue mamá —le respondí con voz distante, mientras cambiaba de canal distraídamente—. Si le siguiera, me habría venido en tu boca otra vez —agregué con ese tono despreocupado. Me sujeté la verga y la meneé un poco—. Sí traigo un poco de comezón, pero al rato se me quita.
    
    —Ya…
    
    No quise voltear a verla, sólo escuché que había dicho eso con cierta decepción y mi amigo pegó un brinco. Ella respingó y pude percibir por el rabillo del ojo que se puso a acomodarse la blusa, aquello le estaba tomando mucho tiempo, demasiado. Yo seguí cambiando de canales sin prestar atención en lo absoluto a la pantalla por un buen rato, y ella parecía haber olvidado cómo abotonar su blusa, era como si no pudiera acabar.
    
    —¿No te quieres cambiar? —le pregunté con desgana—. Ponte algo cómodo, si quieres.
    
    Ella guardó silencio y se quedó inmóvil durante un rato. No aguanté más y voltee a verla, tenía una expresión de ...
    ... contrariedad y sus ojos luchaban por no quedarse viendo cómo estaba estrujándome la base de mi garrote.
    
    —¿Te preocupa que me quede así? —le pregunté, meneando mi salchicha. Ella frunció los labios, pero no dijo nada—. Está bien —resoplé como si aquello me fastidiara un poco—. ¡Raquel!
    
    Alcé la voz para que me escuchara y Julia se espantó. Sus ojos se abrieron como platos y terminó de abotonarse la blusa en una fracción de segundo. Mi hermanita respondió desde su cuarto, aquella era su señal, una que había estado esperando. Interpretó perfectamente su papel de desentendida y sorprendida. Por más que me preguntó qué quería, sólo le repetí que viniera.
    
    —¿Qué te traes? ¿Qué quieres? —me preguntó con voz apática.
    
    —Ayúdame, ¿no? —le pedí, sacudiéndole mi palanca.
    
    —¿Te molesta? —le preguntó esta vez a Julia, con esa misma voz de desgana.
    
    —E-eh…¡No! No, no… —balbuceó ésta, completamente desprevenida—. Este… si quieren yo…
    
    Nuestra hermana mayor hizo ademán de querer retirarse, yo me apresuré a sujetar su muñeca antes de que se levantara. Raquel no se esperó y se arrodilló de inmediato para llenarse la boca con mi riata. Julia desvió la mirada mientras aspiraba hondo y tomó el control de la tele para ponerse a buscar algo. Mi hermanita se recreó en exagerar sus movimientos y ruidos a propósito para llamar su atención. Yo también puse de mi parte y mi mano se aferró fuertemente a la pierna de Julia, me puse a pujar y resoplar como si aquella mamada me estuviera arrebatando el ...
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