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El Hombre de la Casa 47: Terapia de Choque
Fecha: 30/10/2026, Categorías: Incesto Autor: Kurosko, Fuente: TodoRelatos
... alma. Estábamos siguiendo el plan que habíamos ideado Raquel y yo. Después de contarle lo que había pasado con mamá durante los preparativos para la cena de año nuevo, propuso ofrecerle a nuestra hermana mayor otro tutorial de cómo mamar verga. —¡Ah! Está toda dura —jadeó como si estuviera costándole trabajo mientras su mano subía y bajaba rápidamente por mi macana, aunque apenas y tocaba mi piel—. ¿Cuánto tiempo ha estado así? —Ya un rato —respondí “con dificultad”. —Esto pasa cuando se aguanta por mucho rato —se dirigió a Julia con tono de reclamo—. Si se aguanta mucho, luego le cuesta trabajo llegar y se le empiezan a hinchar las bolas —agregó, agarrándome los huevos para sustentar semejante mentira—. Nunca dejes que esto pase. Le hablaba como si estuviera regañándola y volvió a engullir mi chile, luego me confesaría que fue para aguantarse la risa y no romper el personaje. Empezó a chupármela, sus mejillas se hundían mucho más de lo que en verdad me estaba succionando, realmente hacía que pareciera que estaba haciéndosele difícil. Yo encajaba mis dedos en el muslo de Julia y ella empezó a sujetarme la muñeca. Me lancé hacia su boca y la besé con desesperación. Le respiré bruscamente en la cara y comencé a gruñir y gemir mientras Raquel sólo se entretenía con mover su lengua insulsamente, pero cuidando de no estimularme de más. El plan era sencillo: o convencíamos a Julia de ayudar a Raquel o ésta acabaría llevándose todo el mérito de hacerme ...
... terminar cuando ella no pudo. Lo admito, era manipulación, cruda y vil manipulación, pero era por una buena causa. Mi hermanita se la metía hasta la garganta, ahí brilló su maestría, pues las paredes de su interior estaban tan ensanchadas que apenas sentía el roce. Pero inevitablemente, todo aquello estaba haciendo que contenerme empezara a ser difícil de verdad. —¡Ah! —exhaló tras quitarse mi verga de la boca, escupiéndola para seguir con su mano— Esto pasa por andar de calienta-huevos —volvió a espetarle a Julia—. Ven y ayúdame, siquiera. ¡Haz algo! Nuestra hermana mayor titubeó, tenía mi cabeza apoyada en su hombro todavía, yo seguía jadeando y mi mano aun encajaba los dedos en su muslo; así que no estaba segura de poder moverse. Raquel bufó de fastidio y le pidió su mano, aquella que había estado tomando mi muñeca. Y recordando aquella primera vez en que sonsacamos a mamá, Julia se dejó guiar. Más tarde, me confesaría que no quería dejarle ver a Raquel que ella ya sabía qué hacer (después de todo, la vez que se quedaron platicando solas, le había dicho que no le gustaba tocarme la tranca a menos que usáramos condón), así que simplemente se dejó orientar y “aprendió rápido a hacerlo por su cuenta”. En un abrir y cerrar de ojos, de nuevo, al igual que había hecho mamá en su momento, ya se encontraba arrodillada a lado de Raquel. Julia estaba tan preocupada por lo que había escuchado que hacerme acabar era en lo único en su mente en ese momento, nuestro plan había ...