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Compañeros - Capítulo 14: Citas Paralelas
Fecha: 31/10/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: nowbly, Fuente: TodoRelatos
... movía. Marta era un par de años mayor, tenía 20, y desprendía esa vibra de chica espabilada del barrio: tatuajes en el antebrazo, el pelo teñido de un color rojo oscuro, y una sonrisa pilla siempre en los labios. Cuando entraron en el pequeño dormitorio de Marta, ella cerró la puerta con pestillo, riendo por lo bajo. —Para que no nos den la sorpresa mis compis —explicó divertida. —Mejor, no vaya a ser —asintió Luis, dejando su chaqueta sobre la única silla del cuarto. El cuarto de Marta era reducido y algo caótico: una cama individual arrinconada contra la pared llena de cojines, un escritorio cubierto de apuntes y cosméticos, pósters de grupos de música y fotos polaroid pegadas con celo en las paredes. Luis se sentía cómodo allí; ya habían estado otras veces en esa cama estrecha pasándolo bien, y le gustaba el olor a vainilla del ambientador mezclado con el toque ahumado de tabaco que siempre flotaba en el aire. —Bueno, ¿y qué? ¿Me vas a contar qué tal las fiestas o pasamos a lo importante? —soltó Marta con su típica franqueza mientras buscaba unas cervezas en un minibar pequeño que tenía junto al armario. Luis se dejó caer sentado en la cama con confianza, abriendo las piernas ligeramente mientras la observaba. Sacó un cigarrillo de su cajetilla y se lo colocó en los labios, pero esperó a que Marta diera el visto bueno. —Tira, puedes fumar aquí. Total, yo enciendo uno también en nada —dijo ella, lanzándole un mechero. Luis lo atrapó en el aire, se ...
... encendió el pitillo y dio una calada profunda, relajado. —Pues mis fiestas, ya sabes… bebida, colegas, familia dando por saco… lo de siempre —dijo él tras exhalar el humo hacia el techo—. ¿Y las tuyas, guapa? Marta se encogió de hombros mientras le pasaba una lata de cerveza recién abierta y se sentaba a su lado en la cama, con una pierna cruzada bajo la otra. —Lo típico también. Mi vieja pesada con los primos, mi padre sobando en el sofá después de comer… Yo escapándome cada dos por tres a ver a la peña. Ni tan mal. Brindaron con las latas y bebieron un trago. Marta sacó de su mesita un cenicero, y tras un momento, encendió también un cigarro para acompañarlo. Se quedaron en silencio un instante, en una atmósfera relajada y cómplice. Marta fue la primera en sonreír con picardía, mirando a Luis de reojo mientras soltaba el humo lentamente. —¿Ligaste mucho en Granada o qué? Te conozco… seguro que tenías alguna tía loca por tus huesos. Luis echó a reír, sacando el pecho orgulloso. —Alguna cosilla hubo, no te voy a mentir —respondió, llevándose la mano libre a la nuca con falsa modestia. Marta hizo una mueca divertida y le dio un pequeño codazo en las costillas. —Eres un puto golfo, tío. —Eh, eh… —Luis fingió ofenderse y puso cara inocente—. ¿Y tú qué? ¿No habrás tenido sustituto navideño, no? Porque sino me voy, ¿eh? —bromeó. Marta bufó una risa. —¿Yo? Bah, alguna fiesta con final feliz por ahí, pero nada serio. Ya sabes que yo soy más de ...