1. La familia del marido de mi hermana (20)


    Fecha: 04/11/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos

    ... sentada a mi lado enseñando parte de sus braguitas de forma provocadora. Se había quitado el sujetador y los pezones se le marcaban bajo la fina bata de forma indecente.
    
    - Estás realmente estupenda. – le dije para romper el hielo – No me extraña que Antonio te eligiera para seducir a los hombres. – le insinué de forma pícara y aparentemente inocente.
    
    - Bueno… - puso timidez en la voz – He tenido que esmerarme para que Antonio no se enfadase, porque si no lograba convencer a alguno recibía una buena bronca, y a veces hasta castigos.
    
    Cada vez me parecía más surrealista la historia.
    
    - ¿Te castigaba? – le dije simulando perplejidad.
    
    Con una mano sujetaba el vaso de ginebra y con la otra comenzó a sobarme el pantalón a la vez que me mostraba una de sus hermosas tetas, cubierta por el pequeño sujetador, a través del hueco que dejaba la bata.
    
    - Le gusta azotarme el culo con una regla de plástico mientras se la chupo. – me dijo con voz temerosa, pero sobándome la polla por encima del pantalón de forma lasciva y morbosa. Una mezcla extraña.
    
    - Y después de por todo lo que has pasado… ¿no odias a los tíos? – le dije con voz natural, como si no entendiese su forma de pensar y actuar.
    
    - No a todos. Unos me dan asco y con otros disfruto. – me mostró una sonrisa pícara.
    
    Me desabrochó el pantalón a la vez que yo hacía lo mismo con su bata. Tan solo la cerraban tres botones, y fue rápido descubrir su bonito cuerpo. Un pequeño sujetador negro cubría sus voluptuosas ...
    ... tetas, y las braguitas, extremadamente pequeñas, contenían a duras penas Los dos gajos de carne que las presionaban. Tenía un cuerpo demasiado excitante para que a cualquier hombre le resultara difícil rechazarlo.
    
    Me sacó la polla en pleno estado de erección y pude ver algo de asombro en su mirada tras los gruesos cristales, pero no dijo nada. La acarició mirándola con fijeza, hasta que inclinó la cabeza y sentí sus carnosos labios rodear el glande.
    
    Sabía lo que se hacía, y la sensación de placer impregnó mi cuerpo como una manta cálida en pleno invierno. Varias chupadas majestuosas turbaron mi mente, sintiendo sus labios correr por el duro tronco y su lengua lamiendo el capullo con una delicadeza exquisita.
    
    - ¿Cómo es Gertru? – preguntó provocando que la nube de placer se disolviera - ¿Es como yo? ¿La trata Antonio como a mí?
    
    Esas preguntas no tenían ningún sentido en ese momento, y mi mente reaccionó con rapidez. Ya era la segunda vez que preguntaba por Gertru, lo que me hizo sospechar que quería información.
    
    Acaricié su cabeza hundiendo los dedos en el morboso moño. Mi mente depravada pensó que sería un buen asidero para tirar de su cabeza al final de una mamada. Tanto su moño, como las gruesas gafas, añadían un morbo especial mientras me deleitaba con sus chupadas.
    
    Le ofrecí un solo dato sobre Gertru para que siguiera sin sospechar que yo sospechaba algo.
    
    - Si la chupas mejor que ella te contaré todo lo que quieras saber.
    
    No preguntó más, y comenzó ...
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