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La familia del marido de mi hermana (20)
Fecha: 04/11/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos
... paso, con muebles escuetos y baratos. Un par de cuadros de treinta euros intentaban llenar el vacío de las paredes. Ni fotos ni apenas adornos. Dudó unos instantes. - Alguno. – dijo después de unos segundos, aunque noté inseguridad en su voz Se quitó la bata y vi sus tetas desnudas. Los pezones, erguidos y amenazantes, se estiraban orgullosos en el centro de las aureolas de piel más oscura. El culito marcaba una bonita curva tras su estrecha cintura con los glúteos apretados oprimiendo la tira de tela que se perdía entre la raja. Los dos gajos que oprimían la sedosa tela de las braguitas marcaban una raja atrayente. Se había levantado del sofá para quitarse la bata, y frente a mí, metió los dedos por los laterales de las bragas para bajárselas lentamente con movimientos eróticos de sus caderas. Se las sacó por los pies y se acercó poniendo sus manos sobre mis hombros. El olor a sexo impregnó mis fosas nasales cuando pegó el coño contra mi cara. Me lo restregó de forma impúdica y lasciva con movimientos sexys muy bien ensayados. Pero si lo que pretendía es que le comiera el coño se equivocaba. Me levanté y la llevé contra la mesa alta de madera. Le di varios besos en la boca con la lujuria corriendo por mi cuerpo. Me apetecía follarla, pero follarla en plan salvaje. Eso era lo que despertaba esa mujer en mi cabeza. La giré hasta ponerla de espaldas y presioné su cabeza para que se inclinará contra la mesa. Su espalda se arqueó y sus brazos se extendieron ...
... sobre la madera. Miré sus bonitos glúteos apretados y como los dos gajos de carne de su coño aparecían entre sus muslos abiertos. Tiré de los calzoncillos y cayeron hasta los tobillos, junto a los pantalones. Las venas de la polla, con un torrente de sangre corriendo por ellas, parecía que iban a reventar. El capullo se erguía en la punta intentando despegarse del tronco buscando dónde penetrar. Lo apunté entre los labios carnosos y apreté lentamente. La dura carne comenzó a penetrar entre la raja perdiéndose entre su vagina mojada y caliente. La suave presión de las paredes de su coño era una excitante sensación, aunque mi mente se dividía en diferentes sensaciones: el placer que me daba follándola y lo que estaría pasando por su cabeza. Bombee lentamente, introduciendo toda la polla en su caliente coño en cada empujón. Esa suave presión de su vagina era cada vez más estimulante. Era como si accionara los músculos para hacerla más estrecha cada vez que la polla entraba. Abrió más las piernas flexionando las rodillas y se agarró con fuerza a los bordes de la mesa, como preparándose para lo que iba a suceder, adelantándose a mi mente morbosa. Le si un suave azote en el culo pensando en lo que me había dicho, que Antonio le daba con una regla de plástico, aunque no me había aclarado si eso le gustaba. - ¡Zasssss! – resonó el sonido seco que se propagó por todo el salón. La carne de su culo se tensó y su vagina comprimió más mi polla. - ¡Ahhgg! – jadeé al sentir ...