1. La familia del marido de mi hermana (20)


    Fecha: 04/11/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alfonso, Fuente: TodoRelatos

    ... esa sensación de placer, y probé de nuevo.
    
    - ¡Zasssss! – y otra vez la misma reacción.
    
    - ¡Ahhgg! – gemí de nuevo al sentir la presión de su jugosos coño - ¡Diosss… Qué bien follas… puta! – no pude evitar alvarla con mi mente ardiendo en la lujuria.
    
    Abrí una mano posándola sobre el centro de su culo con el pulgar horadando el oscuro agujero, y con la otra, la agarré del moño. Aumenté el ritmo de las embestidas con golpes secos sintiendo como su vagina se cernía a la dura polla en casa empujón.
    
    Ella no decía nada, tan solo gemía en cada empujón cuando sentía a mí capullo topar contra el fondo de su vagina.
    
    Sus gemidos se hicieron más largos y guturales cuando le llegó un orgasmo. Se retorció sobre la mesa restregando las hermosas tetas contra la madera y apretando las manos contra los bordes hasta ponérsele los nudillos blancos.
    
    Seguí empujando con fuerza, con unos golpes secos que cada vez resonaban más por el chapoteo que ya se producía en su coño. El dedo pulgar que tenía en su culo, ya lo metía entero y no pasó un minuto del primer orgasmo cuando le llegó otro aún más fuerte.
    
    Intentaba retorcerse gimiendo y jadeando desaforadamente, pero la tenía agarrada con fuerza contra la mesa y apenas podía. No sabía a cuantos tíos se había follado en esa oficina de perversión, o fuera de ella, y si había disfrutado con ellos, pero me daba la impresión de que con el polvo que la estaba echando estaba disfrutando como una loca.
    
    Tiré de su moño y metí el pulgar ...
    ... profundamente en su ano cuando sentí la euforia de mi propio orgasmo. Rugí como una bestia enfurecida metiéndole la polla como si la quisiera taladrar, y la leche saltó con fuerza dentro de su mojada vagina como dardos envenenados.
    
    - Ahhhhg… ¡Qué polla tienes cabrón…! Ahhhhg… - rugió también ella con todo su cuerpo convulsionando con fuertes espasmos al llegar su tercer orgasmo.
    
    Le solté toda la leche embistiendo como un animal, mientras el clímax llenaba mi cuerpo con una sensación de placer abrumadora. Me temblaron brazos y piernas y saqué la polla y el dedo de su culo para buscar el sofá y caer rendido. Ella siguió postrada sobre la mesa unos segundos más mientras las convulsiones cedían y los temblores de su cuerpo cesaban. Se incorporó, y al girarse vi su cara desencajada con la boca jadeante buscando aire y los ojos enormes tras los gruesos cristales. Las comisuras de su boca elevadas me indicaron que se lo había pasado bien. Muy bien. Y se acercó hasta el sofá para besarme profundamente y acabar sentada a mi lado.
    
    - Buffff… Hacía tiempo que no me follaban así. – me dijo todavía jadeante.
    
    - Entiendo que te ha gustado.
    
    - ¡Mucho! ¿Y a ti?
    
    - También, aunque no sé si habrá más veces. – le dije con mi sonrisa de cabroncete.
    
    Me miró sorprendida con un gesto inquieto.
    
    - ¿Por qué dices eso?
    
    - Porque no sé qué opinará Antonio cuando sepa que no me has sacado nada de información.
    
    Su cara cambió totalmente. Un gesto felino y defensivo me indicó que ...