1. Gracias abuelo (1 de 2)


    Fecha: 06/11/2026, Categorías: Incesto Autor: Any Lorac, Fuente: CuentoRelatos

    Mi abuelo es campesino y pícaro, lo que se dice “un viejito verde”, que me enseñó a manejar el tractor sentada encima de él para conducirlo; allí él aprovechaba para acariciarme las piernas y hasta a veces lo hacía con mis senos. Nunca le dije nada porque en el fondo eso también me gustaba, hasta me ponía un short corto para sentir sus caricias directamente sobre mi piel. Pero, aparte de esos toqueteos o de algunas otras caricias como al descuido, nunca había osado ir más lejos. Esos recuerdos me perseguían y excitaban, fue hasta que un día decidí que sería yo quien lo empujaría para ir más allá de sus manoseos.
    
    Mamá preparó todas las cosas y nos fuimos a pasar el primer día del año al campo como era nuestra costumbre y, cuando íbamos en el auto por la ruta, yo iba leyendo un relato de incesto que me excitaba bastante. En realidad, lo que más me excitaba era lo que yo misma me había propuesto y que me venía imaginando desde hacía un tiempo atrás. Yo deseaba llegar rápido al campo para ver a mi abuelo.
    
    Mi abuelo era cariñoso, pero debo reconocerlo que es un campesino brusco, hosco y bruto, medio flaco, alto y sus manos enormes parecían tenazas, que cuando tendía la mano te las estrujaba y te dejaba silbando de dolor. Recuerdo cuando entramos al campo, yo ya estaba exaltada, invadida por la lujuria de mis pensamientos, ansiosa y totalmente excitada.
    
    Mi mamá estacionó nuestro auto debajo del árbol y al primero que vimos aparecer fue al abuelo que sonreía de vernos ...
    ... llegar. Después aparecieron mi tío y mi tía. Bajé del auto contenta y abracé con fuerza a mi abuelo que no veía desde hacía dos años, porque yo me había instalado en España. El respondió ese abrazo pegándome contra su cuerpo y me cerró tan fuerte que casi me rompió las costillas. Pero era esa brusquedad que tanto extrañaba y me excitaba.
    
    Yo me había propuesto seducirlo desde el primer minuto y así comencé a hacerlo. Nos quedamos todos parados en la puerta de la casa y mi abuelo dijo que estaba muy linda, y todos estuvieron de acuerdo que mis 27 años me venían muy bien, inclusive mi madre asintió con una sonrisa. Enseguida preparamos la mesa para el almuerzo porque ya era mediodía pasado.
    
    Mi abuelo se comportaba como siempre, me miraba con deseos y yo aproveché eso para acercarme muchas veces a él en forma de abrazos, de palmadas en la espalda y hasta usé una sonrisa seductora que lo desconcertaba un poco, y como siempre me senté a su lado. Yo pensaba en ese juego que me había propuesto con él y mis ansias aumentaban. Mi deseo sexual crecía a cada minuto, con solo imaginarme que iba a provocarlo hasta que él me deseara desesperadamente; entonces apoyaba mi pierna contras la suya, otras veces lo abrazaba refregando mis senos contra su cuerpo.
    
    Cuando terminamos de comer, todos decidieron irse a dormir la siesta, inclusive mi abuelo. Le pedí que si veía que yo dormía mucho y mi mamá ya se había levantado, que fuera a despertarme. El asintió con la cabeza y se fue a su ...
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