-
Gracias abuelo (1 de 2)
Fecha: 06/11/2026, Categorías: Incesto Autor: Any Lorac, Fuente: CuentoRelatos
... cuerpo la invasión del deseo y de una lujuria libidinosa, que hasta podría haber llegado a tener un orgasmo solo con mis pensamientos de endogamia. Pensé que si no pasaba nada con mi abuelo, me iría al baño a masturbarme, porque ya no lo soportaría. Entonces me levanté de la mesa con la excusa de ver el cielo que estaba todo estrellado. Un minuto más tarde mi abuelo me seguía y yo comencé a caminar hacia el parque comentando lo linda que estaba la noche. El venía a mi costado y le propuse que siguiéramos caminando por el camino que entra al campo. Era una noche espléndida, con una luna llena que parecía un farol y que nos permitía ver bien por donde caminábamos. Mi abuelo puso su brazo sobre mi espalda y yo le tomé la mano como para que no me soltara. El habló de lo lindo que sería tener una mujer para llevarla abrazada así, y le respondí que sí, seguramente, pero no una nieta sino una mujer, y también nos reímos de eso. Luego le pregunté si le gustaría tener una mujer en su cama y respondió que si, que le gustaría mucho. Así llegamos hasta la tranquera y ahí nos quedamos parados frente a frente. Yo hice otra broma, riéndome le pregunté: ” ¿ y vos te lo aguantarías con tus 75 años?” y él respondió rápido: ” ¡Claro!… Yo estoy de diez” y volvimos a reír de eso. De pronto se hizo un silencio entre nosotros, mi abuelo me había tomado de las manos y me miraba fijo a los ojos. Yo pensaba decirle que podía usar mi cuerpo para cumplir su deseo de tocar una mujer, pero no ...
... hizo falta. El volvió a hablar del tamaño de mis senos mientras los tocaba sobre mi remera con sus dos manos. Esa noche me había vestido de manera de gustarle. Llevaba un bermudas corto que dejaba ver bien mis piernas y una remera con breteles color piel adherida al cuerpo, sin corpiño. La noche estaba fresca y mis pezones se marcaban a través de la remera. Mi abuelo tocó el contorno de mi cintura varias veces con sus manos subiendo y bajando, después tomando los breteles de la remera los dejó caer mientras me preguntaba si hacía toples; le dije que no, pero que en España sí se hacía toples. Entonces preguntó “¿así?” y bajó mi remera dejando mis senos al aire. Yo me quedé callada y dejé que mirara y tocara mis senos. El los apretaba con sus manos como quien toma dos pomelos, pero no acariciaba mis pezones como yo hubiera querido. Después me abrazó apoyando mis senos contra su pecho. Me abrazó tomándome por la cintura y allí sentí su sexo erguido y duro apoyado sobre mi pelvis. Yo respondí ese abrazo con una mano tomándolo por la espalda, sintiendo su respiración cerca de mi oído. Pero eso no era suficiente para lo que me había imaginado y poder calmar mi excitación porque estaba sedienta de placer, y humedecí mis dedos y yo misma me toqué los pezones dándome pequeños pellizcos. El me preguntó si podía tocarme la vagina y le respondí que si. Enseguida quiso meter su mano por mi pantalón, pero como estaba prendido no podía, entonces yo lo desabroché y él pudo meter su ...