1. Gracias abuelo (1 de 2)


    Fecha: 06/11/2026, Categorías: Incesto Autor: Any Lorac, Fuente: CuentoRelatos

    ... dormitorio. Yo tenía puestos un pantalón blanco con la cintura baja, una remera escotada color turquesa y debajo, una malla de baño de muchos colores. Antes de acostarme me saqué los pantalones y me quedé con la bombacha de la malla de baño y la remera, y así me fui a dormir.
    
    A las 6 de la tarde él abrió la puerta del dormitorio y me miró desde allí con una sonrisa. Yo me senté en la cama, lo invité a pasar y le hice un lugar al lado mío para que también se sentara. Mi abuelo se sentó casi recostado en la cama y me hizo algunas preguntas, sobre mi viaje a España mientras me miraba las piernas y yo le aclaré que lo que tenía puesto era una malla.
    
    Él hablaba y me miraba, y yo mostraba mis piernas completamente porque no tenía ninguna sábana que las cubriera. Pero no se animó a tocarme, ni siquiera como lo había hecho muchas veces casi al descuido y cuando dijo “Bueno, vamos a tomar unos mates”, para provocarlo más salté de la cama y delante suyo me puse el pantalón. El parecía un poco sorprendido de mi osadía, pero me miraba con deseos que ya no podía ocultar y yo disfrutaba de eso, quería lograr que él se abalanzara contra mí en cualquier momento, sin poder controlarlo y seguí toda la tarde con ese objetivo.
    
    Después de tomar mates, traje mis fotos de España para mostrárselas. Yo me ubiqué frente suyo y tirada sobre la mesa, dejándole ver bien mis senos, le iba explicando cada foto. El tiernamente me tocó la cabeza como lo hacen los abuelos y me dijo que estaba ...
    ... contento que no me había olvidado de ellos y de que siga yendo a visitarlos cuando iba de vacaciones a la Argentina.
    
    Luego fuimos al galpón donde guardaban los tractores y cada vez que me agachaba o me inclinaba él podía ver mis senos y se lo hacía cada cinco minutos. Entonces recordó cuando yo era chica y manejaba el tractor: “Eras un peligro” dijo. Entonces le dije: “Nooo, yo manejaba bien, además fuiste vos el que me enseñó a manejar!, ¿te acordás? yo iba sentada con vos en el asiento. Al final vos no me tenías fe”. Allí él respondió: “Si, como que no, mira ahora, te tomas esos aviones grandísimos y te vas a Europa. ¡Cómo no te voy a tener fe!” y reímos de eso.
    
    De pronto, señalando mis tetas preguntó si me las había hecho reducir, a lo que le dije que no, que estaban como siempre; luego preguntó si estaba sola, si no tenía algún “candidato”. También respondí que no, que debería estar fea porque nadie me miraba desde que había vuelto de viaje. Entonces le pregunté: “y vos, que sos mi abuelo ¿qué opinas?, ¿no estoy linda?” y él solo atinó a decir : “ojalá yo tuviera 10 como vos” a lo que respondí : “¡Ehh, con una es suficiente!” Después retornamos donde estaba la familia, ya había transcurrido toda la tarde y mi tía y mi madre preparaban la cena.
    
    Durante todo el día me había sentido excitada y mientras más pensaba en su rudeza, mientras más pensaba en sus antiguos manoseos sobre mi cuerpo, mientras más pensaba en lo prohibido de mis ideas incestuosas, más sentía en mi ...
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