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Gracias abuelo (1 de 2)
Fecha: 06/11/2026, Categorías: Incesto Autor: Any Lorac, Fuente: CuentoRelatos
... mano para tocar mi cola, un poco mi clítoris y terminó metiendo su dedo en mi vagina con cuidado, casi como un chico que recién tiene su primera relación sexual y está temeroso. Mi pantalón y mi bombacha se cayeron al piso, quedando agarrados entre mis pies. Yo estaba desnuda, al aire libre, en el medio del camino, mi remera estaba enrollada en mi estómago y mis senos también al aire. Era una sensación exquisita la que recibía mi cuerpo en esas condiciones y en ese momento. El metió su dedo áspero y casi deformado por la artrosis en mi vagina como si estuviera penetrándome, apenas rozando mi clítoris. Mi abuelo dijo que él estaba como virgen porque hacía 40 años que no hacía eso con una mujer y seguía con su mano torpe y desordenadamente hurgando mi vagina. Entonces sacó su sexo del pantalón y dijo: “Mira, mira si no estoy bien todavía, tócalo” y me ofreció su pene para que lo tocara y lo masturbara. Allí me sorprendí, porque esperaba encontrar un sexo flojo y dormido, pero me encontré con un sexo joven, erecto, duro, largo y grande, parecía la pija de un hombre joven. Entonces lo masturbé mientras él hacía los movimientos típicos de una penetración. Yo tomé su sexo con toda mi mano y lo sostuve haciendo movimientos de arriba hacia abajo, pero mi abuelo se movía tanto que yo no podía hacerlo bien y eso tampoco terminaba por satisfacerlo. Me dio vueltas y me puso de espaldas, apoyando su sexo sobre la raya de mi cola ¡Qué sensación hermosa fue eso!… una especie ...
... de cosquilleo sentía por todo el cuerpo produciéndome pequeños espasmos; así tocó un poco mi panza, acarició torpemente mis senos y mi vagina, pero estaba preocupado con su propia excitación y no sabía tocarme. Yo pensé que así no tendría nunca mi orgasmo y le expliqué como tocarme para producirme placer, yo también pretendía disfrutar de ese acto. Él quería abrirme la cola para penetrarme por la vagina, y lo dejé jugar con su sexo entre mis nalgas y me apoyé más contra él. Mi abuelo volvió a darme vuelta ubicándome de frente, siempre haciendo movimientos como simulando una penetración, y yo lo masturbaba con mis manos. Después nuevamente me dio vuelta y me pidió que le permitiera penetrarme, él me decía: “Déjame mojarlo un poquito y eyaculo, déjame meterlo un poquito y lo saco”. Entonces me incliné apoyándome sobre la tranquera, levantando mi cola para que pudiera penetrarme. Le mostraba mi cola abierta abriendo mis piernas en compás. Mi abuelo desde detrás mío quiso penetrarme, pero no podía hacerlo, su sexo estaba erecto, pero sin consistencia. Yo traté de ayudarlo con mis manos por debajo de mis piernas, también sin éxito. Ante la imposibilidad de que su verga entrara en mi vagina él volvió a meter su dedo bien adentro; luego metió dos dedos juntos y eso me excitó enormemente porque sus dedos eran largos y parecían lijas de ásperos que eran. El movía sus dedos entrando y saliendo de mi vagina con fuerza, como si tuviera rabia por no poder penetrarme con su sexo, ...