1. La mascara escarlata – parte 1


    Fecha: 07/11/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Fetichismo Autor: PetterG, Fuente: SexoSinTabues30

    ... reír.
    
    —¿Eso es todo? —dijo, sonriendo bajo la máscara—. Mi turno.
    
    Avanzó, arrancando el arma del líder y doblándola como plastilina.
    
    —¡Suelta eso, loca! —gritó él, pero Clara lo levantó con una mano y lo colgó de un candelabro.
    
    Los otros dispararon, pero ella los desarmó, sus golpes torpes pero poderosos. Uno intentó huir, pero Clara lo atrapó.
    
    —¡No tan rápido! —dijo, riendo, y lo dejó atado con su propio cinturón.
    
    Los rehenes, aún en el suelo, la miraban boquiabiertos.
    
    —¡Eres una heroína! —gritó una mujer mayor, aplaudiendo.
    
    —¿Cómo te llamas? —preguntó un joven, con los ojos brillantes.
    
    —¡Sí, dinos tu nombre! —coreó otra voz.
    
    Clara abrió la boca, pero un estruendo la interrumpió. La policía irrumpió, gritando.
    
    —¡Manos arriba, todos! —rugió un oficial.
    
    Clara, presa del pánico, corrió a la puerta trasera, sus botas resonando. Salió a un callejón, la brisa fría rozando su piel desnuda. Se arrancó la máscara, y su ropa reapareció. Guardó la máscara en el bolsillo de su chaqueta, jadeando.
    
    Un hombre alto, con cabello oscuro y una sonrisa torcida, apareció frente a ella. Llevaba una placa de detective.
    
    —Oye, para ahí —dijo, alzando una mano—. ...
    ... Hay un robo en el banco. Quédate atrás, es peligroso.
    
    Clara, aún agitada, forzó una sonrisa.
    
    —Uy, justo iba al banco, pero… parece que hoy no es mi día —dijo, encogiéndose de hombros—. ¿Crees que pueda ir por un café en paz?
    
    El detective rió, mirándola con curiosidad.
    
    —Eres valiente, ¿eh? —dijo, caminando a su lado—. Vamos, te escolto fuera del perímetro. Esta ciudad está loca.
    
    —Dímelo a mí —respondió Clara, con una chispa traviesa—. Pero, oye, ¿siempre eres tan serio, señor detective?
    
    Él alzó una ceja, sonriendo.
    
    —Solo cuando hay superheroínas desnudas corriendo por ahí —bromeó, guiñándole un ojo.
    
    Clara se sonrojó, riendo nerviosa. Cruzaron el cordón policial, y él se detuvo.
    
    —Cuídate, ¿eh? —dijo, extendiendo una mano—. Soy Diego, por cierto.
    
    —Clara —respondió ella, apretándola—. Y… gracias, Diego.
    
    Se despidieron, y Clara caminó hacia su casa, la máscara pesando en su bolsillo. Al abrir la puerta de su apartamento, se dejó caer en el sofá, mirando el techo. Orgullo, alegría, vergüenza: un torbellino de emociones. Todos la habían visto desnuda, pero había salvado el día. Sonrió, sonrojándose. La Máscara Escarlata había nacido.
    
    Fin de la Parte 1 
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