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experiencia en un circo
Fecha: 06/10/2025, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: elssye olinka, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... boca y otro en mi interior. Mis manos se aferraron al asiento, ahora mientras Luis comenzó a moverse con un ritmo constante, su verga llenándome por completo. Yo chupaba la verga de Jorge con desesperación, sintiendo cómo su sabor se mezclaba con el mío. Él gemía suavemente, sus manos ahora en mis hombros, guiando mis movimientos. Pero entonces, Luis hizo algo que no esperaba. Con una mano, llenó su palma de saliva y, sin previo aviso, me penetró por detrás. El dolor fue agudo, un contraste brutal con el placer que sentía en mi boca y en mi coño. Metí la mano para detenerlo, pero al mismo tiempo, apreté la verga de Jorge con los labios, como si fuera mi única ancla en aquel mar de sensaciones. Luis, al notar mi reacción, se detuvo, solo dejando la punta dentro de mí. Jorge, sin embargo, no se detuvo. "Cambiemos," dijo con voz ronca, y Luis asintió. En un movimiento fluido, intercambiaron lugares. Luis me colocó su verga en la boca, mientras Jorge se posicionaba de mí trasero, su verga presionando contra mi entrada trasera. Intenté detenerlo de nuevo, pero Jorge no cedía. "Déjate llevar," susurró en mi oído, su aliento caliente en mi cuello. La verga de Jorge comenzó a entrar, centímetro a centímetro, hasta que me llenó por completo. El dolor se mezcló con el placer, creando una sensación que no podía describir. Luis, mientras tanto, se movía en mi boca, su sabor salado y amargo invadiendo mis sentidos. Sentí cómo mi cuerpo se convertía en el campo de batalla de ...
... sus deseos, cada uno reclamando su territorio con una intensidad que me dejaba sin aliento. Y entonces, llegó el clímax. Luis se tensó, su cuerpo temblando mientras se venía en mi boca. Tragué su semen, sintiendo cómo me llenaba, mientras Jorge alcanzaba su propio éxtasis, su verga pulsando dentro de mí mientras se vaciaba en mi culo. El mundo pareció detenerse en ese momento, el aire cargado de gemidos y suspiros, el olor a sexo y sudor impregnando cada rincón del auto. Cuando todo terminó, Jorge y Luis se apartaron, vistiéndose en silencio. Yo quedé tendida en el asiento, mi cuerpo aún tembloroso, intentando procesar lo que acababa de suceder. El dolor y el placer se entremezclaban en mi mente, dejándome con una sensación de sumisión y poder al mismo tiempo. Mi cuerpo había sido el campo de batalla de sus deseos, pero mi mente era el testigo silencioso de una experiencia que me marcaría para siempre. Mientras ellos se alejaban, vistiéndose y ajustando sus ropas, yo me quedé allí, respirando profundamente, sintiendo cómo mi corazón lentamente regresaba a su ritmo normal. El asiento trasero del Chevy, , ahora olía a sexo y sudor, un recordatorio de lo que acababa de ocurrir. ¿Había sido dominación o liberación? No lo sabía. Solo sabía que mi cuerpo y mi mente habían sido empujados a límites que nunca antes había explorado, y que aquella experiencia me dejaría marcada, preguntándome si había encontrado algo más que placer en aquel encuentro. el auto en una penumbra ...