1. Me converti literalmente en su mascota.


    Fecha: 08/10/2025, Categorías: Gays Tus Relatos Autor: Van1992, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... Sergio se quedó boquiabierto.
    
    "Joder, tío. ¿Esto es de verdad?"
    
    Adrián le rascó la cabeza.
    
    "Es mi mascota. Se comporta como un perro. Come como un perro. Duerme como un perro. Y está feliz así."
    
    Sergio te miró con una mezcla de incredulidad y fascinación.
    
    "¿Tú... tú quieres esto?"
    
    Asentiste.
    
    "Joder..." murmuró Sergio. "Nunca había visto nada igual."
    
    Adrián sonrió con orgullo, como quien presume de su mascota bien entrenada.
    
    "Es un buen chico. El mejor."
    
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    Los meses pasaron y la vida encontró un ritmo perfecto.
    
    Adrián trabajaba, volvía a casa, y tú le esperabas en la puerta. Te acariciaba la cabeza al entrar. "Hola, Bruno."
    
    Cenabais juntos. Bueno, él cenaba en la mesa y tú comías de tu cuenco en el suelo.
    
    Veíais la tele. Él en el sofá, tú tumbado a sus pies o con la cabeza apoyada en su pierna si te daba permiso para subir.
    
    Te sacaba a pasear tarde por la noche, cuando no había nadie en la calle. Enganchaba la correa al collar y caminabais juntos. A veces te hacía trotar a su lado mientras él corría. "Vamos, Bruno. Buen ritmo."
    
    Te bañaba, te alimentaba, te entrenaba, te cuidaba.
    
    Eras su responsabilidad. Su mascota. Su Bruno.
    
    Y él era tu dueño. Tu humano. Tu todo.
    
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    Una noche, tumbado en tu cama después de un día largo, Adrián se agachó a tu lado y te rascó detrás de las orejas.
    
    "¿Sabes? Al principio pensé que esto era una locura. Pero ahora... no me imagino la casa sin ti, Bruno. Eres como el perro que siempre quise tener de nuevo."
    
    Te acurrucaste contra su mano.
    
    "Eres un buen chico. El mejor compañero que podría tener."
    
    Cerró el puño suavemente alrededor de tu collar, sintiendo la chapa con tu nombre.
    
    "Eres mío, ¿verdad?"
    
    Asentiste.
    
    "Buen chico."
    
    Te quedaste dormido ahí, en tu cama, con el collar puesto, el estómago lleno, y la mano de tu dueño acariciándote la cabeza.
    
    Por fin habías encontrado tu lugar.
    
    Eras Bruno. Su mascota. Su perro.
    
    Y nunca habías sido más feliz.
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