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FANTASIA DE SECUESTRO CRUEL FEMDOM. PARTE 1.
Fecha: 04/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Tus Relatos Autor: sumisso22, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... contigo, suplicarás por mi perdón". Mis intentos de liberarme solo servían para apretar más las ataduras, haciendo que el metal y las cuerdas se clavaran aún más en mi carne. El dolor era constante, un recordatorio de mi completa vulnerabilidad. La humillación de tener sus bragas sucias en mi boca, combinada con la imposibilidad de hablar, me hacía sentir completamente derrotado. Cada respiración era un esfuerzo, cada latido de mi corazón un eco de mi desesperación. Doña Isabel, satisfecha con su obra, se sentó de nuevo en su silla, cruzando las piernas y ajustando su bata. Me observaba con una mezcla de satisfacción y anticipación, sabiendo que tenía todo el tiempo del mundo para continuar con su juego sádico. Ella se levantó y de una maleta grande agarró algo entre sus manos. La acercó hasta mí y quedé sorprendido al comprobar cómo era una máscara de látex negra. Se rio perversamente y colocó la máscara de látex sobre mi cabeza. El látex oprimía mi rostro, y por suerte para mí, tenía un agujero en la nariz y en los ojos, pero me apretaba la máscara. Era imposible que pudiera quitarme la máscara sin usar las manos, y estaba apretada a mi cuello por la goma de sujeción que apretaba mi cuello. Ella comenzó a reírse perversamente. Se levantó del suelo donde estaba inclinada y se dirigió hacia la puerta de salida del sótano. "Voy a dejarte reflexionar sobre tu comportamiento", dijo con una voz que resonaba en el sótano oscuro. Se rio y se burló de mí: "Espero que estés ...
... cómodo". Se marchó del sótano, y escuché cómo cerraba la puerta con llave desde el exterior. Me dejó allí solo, incapaz de moverme. Intentaba una y otra vez escapar, pero era inútil. Tenía las esposas y cuerdas muy apretadas a mi cuerpo, y el collar de perro me impedía poder arrastrarme. La máscara me impedía ver con claridad; solo dos pequeños agujeros en los ojos y otro en la nariz. Estaba asustado, traté de gritar y pedir ayuda, pero sus bragas estaban profundamente dentro de mi boca e inflaban mi boca. No podía emitir sonido alguno, solo degustar el sabor a caca y orina. Aquellas bragas eran de varios días; la vieja guarra no se había cambiado de bragas en días. Su sabor me daban arcadas; era asqueroso el sabor de su caca, era como tener la lengua metida dentro de su culo. No podía escapar ni gritar, solo esperar. El tiempo se detuvo, los segundos se convertían en minutos y los minutos en horas. La vieja señora no regresaba; debía de llevar horas allí encerrado en el sótano. Cada vez me apretaban más las esposas y las cuerdas, y aquella máscara la odiaba como se ajustaba a mi cara. Estaba realmente incómodo y no podía hacer nada para solucionarlo. Pasaban las horas y la señora Isabel no regresaba. Empecé a pensar que me había abandonado allí, sumergido en una oscuridad opresiva. Nunca nadie me descubriría en su sótano; estaba aterrado. La oscuridad del sótano, solo interrumpida por la luz tenue de una bombilla solitaria, parecía cerrarse a mí alrededor, ahogándome en una ...