1. FANTASIA DE SECUESTRO CRUEL FEMDOM. PARTE 2.


    Fecha: 04/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Tus Relatos Autor: sumisso22, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X


    Doña Isabel no dejaba de sorprenderme. Se despojó de su bata gruesa de ama de casa, revelando su figura imponente. Se sentó en la silla, agarrando el par de botas negras altas de tacón con cremallera, y comenzó a enfundárselas sobre sus piernas, enfundadas en sus medias oscuras que terminaban en sus ligueros. El ruido de la cremallera al subir resonaba en el sótano, un sonido que me erizaba la piel. Se levantó, y en ese momento, su aspecto dominante y severo me hipnotizó por completo. Observé su enorme coño, del que tanto había divagado en mi cabeza cuando se levantaba su bata en mi casa. Ahora podía verlo con claridad: no llevaba bragas ya que estaban en mi boca amordazándome. Observé una enorme vagina oculta entre una gran mata de pelos. Por un lado, me daba repugnancia; por otro, me excitaba profundamente. Agarró sus inseparables guantes de goma y comenzó a enfundárselos en sus manos. Escuchaba el chirrido de la goma entrando con dificultad en sus brazos carnosos, un sonido que me ponía nervioso y me provocaba miedo. Al terminar de ajustarse los guantes, tirando del extremo de ellos, agarró su caña fina y larga de madera. El sonido de sus tacones acercándose a mí resonaba en el sótano, un eco ominoso que anunciaba lo que estaba por venir.
    Doña Isabel abrió sus piernas y me indicó que colocara la cabeza entre sus botas. Obedecí a regañadientes, y al hacerlo, ella cerró mi rostro entre sus botas y mi máscara con fuerza, impidiendo que pudiera moverme. Agarró mis manos ...
    ... esposadas a mi espalda con su mano enguantada, levantándolas y dejando mi culo completamente expuesto y libre ante su caña de madera. Escuché un silbido que cortaba el aire y se estrelló en mi culo desnudo. El dolor era fuerte; aquella caña de madera producía una roncha en la piel, un dolor que quemaba y dejaba una fina marca. Antes de que pudiera recuperarme del primer azote, recibí otro nuevo azote, sintiendo el mismo dolor en mi otra nalga. Ella comenzó a azotarme con la caña una y otra vez. El dolor cada vez era más fuerte, e intenté retorcerme debido al sufrimiento, pero ella cerró más sus piernas, aprisionándome entre sus botas. Continuó azotándome una y otra vez, marcando mi culo. El dolor aumentaba más y más con cada nuevo azote; la caña dejaba una fina roncha, calculada milimétricamente de la anterior. No era la primera vez que utilizaba la caña; tenía una gran pericia.
    El dolor se volvía insoportable, y comencé a asustarme. Ella no cesaba de azotarme, y cada nuevo varazo se volvía más doloroso. Pronto comencé a llorar, tal como ella había predicho, llorando en silencio dentro de mi máscara sin molestarla con mis gritos, ya que sus bragas, con sabor a heces, me impedían emitir sonido alguno. La azotaina se hizo insoportable, tal como temía. Cada nuevo varazo era más doloroso, y no iba a poder soportar más varazos mientras lloraba de dolor. Ella se detuvo y me dijo: "Ahora no tienes ganas de burlarte de mí e insultarme, ¿verdad?" Me dio un nuevo varazo doloroso que hizo ...
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