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FANTASIA DE SECUESTRO CRUEL FEMDOM. PARTE 2.
Fecha: 04/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Tus Relatos Autor: sumisso22, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... realmente molesta. Estuve varias horas solo en el sótano, encerrado de nuevo. Sabía que mi captora volvería, pero no sabía cuándo. Podían pasar horas hasta su regreso. La espera se hacía interminable, inmovilizado, dolorido y amordazado dentro de aquel viejo sótano. Pasó mucho tiempo hasta que volví a escuchar las botas de Doña Isabel descendiendo las escaleras y girando la llave del sótano para entrar. Se acercó a mí, agarrando entre sus manos un bote grande y una cuchara. Me fijé con dificultad entre los pequeños agujeros de mi máscara y comprobé que era comida para perros. "Debes de tener hambre, no te preocupes, tu dueña te va a alimentar", dijo. Agarró una silla y se sentó en ella, colocándome frente a ella de rodillas, pegado a la pared. Ella tenía las piernas abiertas y yo en medio, con la espalda a la pared. Noté cómo pisó el cepo de madera que atenazaba mis testículos con sus botas, apretando y produciéndome un dolor terrible. Hubiese gritado de tal manera que se hubiese escuchado en todo el vecindario, pero su mordaza era eficaz y no se escuchó nada. "Ahora te voy a quitar la mordaza, y como buen perro vas a comer tu comida. Si intentas gritar o pedir ayuda..." Ella volvió a pisar el cepo y sentí de nuevo un dolor terrible que me hizo saltar las lágrimas. "Esto es lo que te sucederá; puedo romperte los huevos si es necesario". Me quitó la mordaza y me preguntó si iba a gritar. Contesté negativamente con la cabeza. Tras quitarme la mordaza, respiré exhausto por ...
... la boca, sintiendo un gran alivio al dejar de saborear sus bragas sucias, llenas de restos de caca. Ella sacó sus guantes de goma y comenzó a enfundárselos en sus manos. Cada vez que lo hacía, me producía terror. Escuchar el sonido de la goma entrando en aquellos brazos tan carnosos, parecía que los guantes iban a reventar en cualquier momento de lo apretados que le quedaban. Abrió la lata de perro grande y metió la cuchara mientras la punta de su bota estaba sobre el cepo que aprisionaba mis testículos. Si pisaba, sabía el fuerte dolor que podía producirme. Ella metió la cuchara dentro de la lata de perro y sacó una masa descompuesta de comida para perros. Acercó la cuchara, que agarraba con sus guantes de goma, a mi boca y la introdujo en ella. Era detestable el sabor, pero no tuve más remedio que tragar. "Buen perro", dijo. Volvió a meter la cuchara dentro del bote y, cucharada a cucharada, fue dándome toda la comida para perros mientras yo masticaba y tragaba aquella comida apestosa. Llegó un momento en que estaba empachado; la lata era muy grande y el sabor terrible. Le dije que no quería más, pero noté cómo me tapó la boca con su guante sucio y maloliente, apretando con fuerza, y pisó el cepo. Sentí un dolor terrible; mi grito quedó amortiguado entre su guante de goma. "Vas a terminar toda la lata porque te lo ordeno yo", así que, aunque estuviese empachado con arcadas, tuve que terminar toda la lata. Doña Isabel se levantó de la silla y me dijo que seguro que tenía ...