-
FANTASIA DE SECUESTRO CRUEL FEMDOM. PARTE 2.
Fecha: 04/01/2026, Categorías: Dominación / BDSM Tus Relatos Autor: sumisso22, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... estremecerme de dolor. El tiempo se había detenido en aquel sótano. La azotaina no cesaba, y no dejaba de recibir un nuevo varazo tras otro. Ella sujetaba mis manos en alto con su guante de goma mientras, con su otra mano enguantada, me azotaba duramente con la vara sobre mi trasero y muslos. Tenía el culo completamente marcado y con finas ronchas moradas. Deseaba que se detuviera, pero su castigo continuaba. Llevaba ya una larga media hora azotándome, y comprendí que el castigo iba a ser largo, lento y doloroso. Lloré como un niño a cada nuevo varazo, sin poder moverme ni quejarme o gritar. Me sentía completamente indefenso, una marioneta a merced de Doña Isabel. Aquel castigo fue duro; no podría sentarme en una silla durante una larga temporada. La señora Isabel, satisfecha, abrió sus piernas y liberó mi cara. Mientras observaba su caña, me habló de forma muy estricta: "A partir de ahora me vas a obedecer en todo. Cada orden mía va a ser un mandamiento. Me tratarás con mucho respeto... porque sino esto es lo que te espera... un castigo con mi vara de madera. Y quizás la próxima vez no sea tan amable contigo y descubramos qué se rompe antes: si la caña o tu culo". Quedé aterrado por sus palabras mientras escuchaba sus tacones caminando hacia su maleta. Pensé que mi castigo había terminado, pero estaba muy equivocado. Doña Isabel agarró de su maleta un nuevo objeto, pequeño y de madera. Desconocía su utilidad, pero pronto lo viví en mis propias carnes. Agarró mis ...
... testículos y colocó el objeto de madera entre ellos. Mis testículos quedaron atrapados dentro del objeto, y al girar una rosca, comenzó a apretar mis testículos con fuerza. Era un cepo para testículos. Estaba asustado y notaba cómo la presión aumentaba; cada giro de la rosca cerraba y aprisionaba más mis testículos, convirtiendo la presión en un dolor intenso. Doña Isabel, mientras giraba la rosca, me dijo: "Esto es lo que les ocurre a los cerdos pervertidos... Los machos como tú me dan asco y así es como se les trata". Sus palabras me asustaban aún más, parecía una psicópata. Dejó mis testículos bien apretados dentro del cepo de madera, sintiendo un fuerte dolor mientras ella comenzaba a reírse. Escuché el sonido de sus botas dirigiéndose hacia la puerta de salida del sótano. "Aquí te vas a quedar hasta que aprendas la lección", dijo, cerrando la puerta. Escuché sus tacones subiendo las escaleras hacia la planta superior. Estaba aterrado; mi situación había empeorado mucho. Examiné la situación, y era nefasta: las esposas y cuerdas me apretaban duramente, deseaba quitármelas pero no podía. Mi boca seguía degustando el sabor a caca de la señora, con la cinta terriblemente apretada a mi mandíbula. Ahora tenía el culo morado, lleno de finas ronchas que el simple roce del aire me causaba dolor. Mi culo era un brasero ardiente, y para colmo, mis testículos soportaban una fuerte presión dentro del cepo. La goma de la máscara parecía apretar más mi yugular con cada respiración; era ...