1. SE HACE LO QUE SE PUEDE


    Fecha: 15/01/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... digamos…
    Lo notable, para ambos - Clarita y yo -, fue que los padres no se disgustaron al quedar la “nena” embarazada, sino que fueron muy comprensivos, supongo porque no dudé en casarme. Con el tiempo comprobé que la “súper comprensiva” había sido la mamá…, que deseaba tenerme cerca, con la complacencia, a regañadientes, del padre… De cualquier manera, no estaba dispuesto a perder mis prerrogativas con la hermana y…, con lo que vendrá…, o vendría.
    Como Clarita sabía perfectamente mi relación con Marisa, la hermana cinco años mayor, con frecuentes participaciones por su parte – más alguna o algunas de sus amiguitas -, no hubo ningún problema en seguir disfrutando de ella, no solamente yo, dado que las hermanas estaban súper complacientes que así fuera una y otra vez… entre ellas. 
    Marisa – tal como me contó -, cuando andaba por los 12 años, había comenzado a “practicar” con la hermanita menor, Clarita, todo aquello de lo que hablaban en la secundaria, o veía en restringidas publicaciones - por entonces -, de “entretenimiento” adulto. Yo lo supe desde el primer momento y, sin dudar, lo alenté, por lo cual los tríos con ambas hembritas se hicieron frecuentes, por lo menos siempre que estuvieran las dos a mano, sin interferencias maternas… o, mejor dicho, paternas, dada la disimulada complacencia de la mamá. Por lo cual, durante los años que compartimos vivienda - la de los padres, por supuesto -, todos frecuentábamos la cama con múltiple satisfacción.
    El padre de mi ...
    ... hembrita es un errante trabajador de la construcción, que se desplaza permanentemente hacia donde existe la oportunidad de trabajo, por lo cual no era raro… -en realidad, era frecuente-, que la familia se redujera a la mami y las dos nenas…, para mi total complacencia y disfrute…
    Muy pronto, las nenas fueron tres…, dado que el parto de Clara sumó una hembrita más…, Natalia…, “Nati”. Fue cuando todos me decían… “bendito tu eres entre todas las mujeres…”
    Y así fue. No solamente la familia está encantada de la bebita, sino de mi “prestación”, pues no pasó mucho tiempo para que la hermana mayor, Marisa, 20 años por entonces, y la “mamita”, Julia, 37 años en el momento de ser abuela, fueran engalanadas con respectivos embarazos, productos de mi “esfuerzo” – del cual hablaré en otro momento -, por los cuales fueron “responsabilizados” el novio de Marisa y el “hombre de la familia”, o sea el marido de Julia y padre “generalizado”, con algunas dudas de mi parte, pues si bien Marisa es muy parecida a la mamá, y con algunos rasgos particulares de Romualdo, el padre, Clarita, mi encantadora hembrita, no se parece ni a la madre ni al “padre…”, por lo cual no sería raro que fuera producto de alguna travesura juvenil de Julia…, muy propensa al “split” ante la mínima sugerencia, lo que pude comprobar en forma directa.
    De todas maneras, la familia era muy feliz, conmigo incluido, dado que mi apareamiento legal con Clara me convertía en un miembro más, con correspondiente aporte económico. La ...
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