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UNA VIDA A LOS TUMBOS
Fecha: 21/01/2026, Categorías: Hetero Tus Relatos Autor: CARAMELO, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... tipo de construcción un poco complicada o delicada era dedicada al estudio y empresa donde yo trabajaba, y donde, un poco a los tumbos, pretendía terminar mi carrera. Cuando digo a los tumbos, no es que tuviera dificultad en el estudio… El trabajo en el interior demoraba y ralentizaba mi aplicación a la facu, por lo cual las cosas se me hacían más largas. Pero no quería cambiar, porque ya profesional, una referencia de esa empresa, era de oro. Toda esta sanata es para explicar porque mi carrera, demorada por un motivo laborar, podía en última instancia ser favorable y así lo fue. Una vez ingeniero, el antecedente de los años de estudio fueron fundamentales para mi desarrollo profesional. Tan es así que, luego del título, seguí trabajando en esos lares con absoluta dedicación y placer, dado que ambos, sobre todo lo último, era primordial: ingeniero de 26 años, soltero, sin compromisos, bastante “bien parecido” -¡jajaja!-; no había motivo para ocultar mi lujuria y perversión sexual… ¡Tantas buscaban justamente eso! ¡Justamente así! Al final es así: coop de aquí, coop de allá…, un negocio aquí y otro más allá…, en poblaciones donde el establecimiento de forasteros, aunque sea nada más que por un tiempo, era algo más que raro. Cualquiera lo puede comprobar; basta comparar últimos cuatro censos de poblaciones de menos de 10.000 habitantes. Si se descuenta el crecimiento demográfico, todas…, pero todas, han perdidos habitantes. Vos te dirás, “a mí que me importa, yo quiero ...
... leer porno… ¡no me jodas!” A eso voy. Tal como le expresé, muchas veces la llegada de un forastero en una pequeña población representa un sacudón. Para los tipos: “¿Este que nos quiere robar?” Para las mujeres: “¿Y este? ¿Cogerá bien?” Mi trabajo me convirtió en un personaje que generaba esas expresiones. Como yo lo sabía, trataba de atemperar las opiniones varoniles y exacerbar las femeninas. ¡Todas venían bien: de 7 a 70! En uno de esos pueblos, al pie de una serranía, bastante atípica en el medio de la pampa, sucedió lo que puso a prueba mis principios. La secretaría de educación de la provincia había contratado a la empresa para refaccionar escuelas en varias localidades de una región que, durante varios años, había sufrido inundaciones por lluvias y crecimiento de ríos y arroyos regionales. Estoy hablando de la época donde todavía trabajaba para la empresa; 26 años cumplidos y 4 materias para recibirme… Y…, tal cual era común, y dado mi falta de anclaje a sentimientos urbanos…, me mandaron a realizar las tareas consecuentes: calcular las reparaciones, prever, los costos, armar el presupuesto, una vez aceptado contratar el personal de la localidad y dirigirlos en las tareas para realizar el trabajo propuesto… ¡con las escuelas en funcionamiento! Todo muy “simpático”. No necesitaba más de 4 o 5 operarios para las tareas a encarar. Las maestras, como siempre, “encantadas” por el despelote…, que yo, con la máxima comprensión y amabilidad, trataba de morigerar, ...