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Mi esposita practicando a ser putísima
Fecha: 18/03/2026, Categorías: Confesiones Tus Relatos Autor: Egon, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... mi marido chupándome la concha. Dejé caer la bata, no tenía sentido tenerla No sé claramente cómo fuí siendo bajada hasta quedar acostada de espaldas en el piso, vi que mi marido estaba a poca distancia sólo viendo y que uno de los güeyes me estaba metiendo el palo por la boca para chupársela y que el otro se había acomodado entre mis piernas (Que abrí educadamente) para follarme. Todo muy bueno, comencé a gozar y apreciar las dos vergas, que terminaron rápido, de inmediato se colocaron otros dos, me chingaron igual, y otros dos que también terminaron rápido. Estaba claro que no era romance, se trataba de meterle vara a una puta. Así me follaron otros dos por cierto esa cuarta verga era gruesa, muy sabrosa, me llenó totalmente la boquita. Me sentí en la gloria de las putas, me vine varias veces, me comí toda la lefa que me echaron y sentí como me puteaban uno tras otro ¡Así que esta era como coger de a trenecito! ¡me gustó, me gustó mucho! Estando así, algo pasó que yo no supe. Mi gordo suspendió el chiste, dijo varias cosas en voz alta y a mí que nos teníamos que ir. Lo obedecí, ya sabía que él me cuidaba. Ya sabía sin dudas, era una putota muy chingona. Muy contenta nos fuimos a los a las regaderas, ...
... tomamos un baño rápido y salimos. Yo no entendía por qué la prisa. Lo supe después, el noveno güey que iba a cogerme en vez de simplemente meterme el palo empezó a meterme los dedos, lastimándome, mi gordo lo percibió rápidamente y decidió que hasta aquí llegábamos. Ese escuincle pendejo echó a perder la fiesta. No sé cuántos cabrones me habrían cogido si no hubiera sido por eso. Al salir de la regadera nos encararon de frente unas de las puchachas del local, una de ellas me dijo muy enojada: ¡Barragana, chupa vergas! Me hizo gracia que usara una palabra tan elegante: ¡Barragana! No respondimos, nos vestimos y salimos con cierta rapidez, ya en el coche nos reíamos de la situación que nos había gustado mucho, había sido mucho mejor de lo que habíamos pensado, le dije al gordo: Creo que te gané la apuesta voy a pensar a dónde iremos. Él se rió: ¡Síiii! ¡Nunca imaginé que pudieras ser tan piruja! La ganaste con el sudor de tus nalgas, iremos a donde tú mandes. Eres mi golfa, mi perra, mi facilona, mi yegua… y de quien quiera montarte. ¡Siii! ¿Y sabes que? Me ha gustado mucho ser una perra callejera sinverguenza, ahora se que abro las piernitas para cualquiera. ¿Quieres chingar a tu perra? ¡Siii cabrona!