1. Silvia, mi hermana y yo


    Fecha: 20/04/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: romanfons, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    La galería de París iba viento en popa. Mis cuadros se vendían muy bien y el asesor financiero aconsejó originar gastos. Decidí abrir una galería en otra ciudad.
    
    Dediqué varios viajes a localizar un local, entrevistar al futuro personal a encontrar y un apartamento cercano para evitar desplazamientos.
    
    Mi hermana hacía tiempo que quería venir a pasar unos días con nosotros. Creí acertada la opinión femenina en muchos quehaceres que me esperaban. Mi esposa estaba de viaje por Sudáfrica en misión humanitaria y no podía estar conmigo.
    
    A mi hermana ya la conocéis. Es alta , con el pelo muy corto, negro, con pechos no muy grandes pero que caben justos en la mano, los ojos marrones, los labios carnosos enmarcando una boca grande y fresca. Una delicia de mujer.
    
    Alquilamos un piso en el centro, muy próximo a la oficina. Era sin muebles por lo que compramos lo imprescindible para pasar pocas horas en él. Reformamos el baño, eso sí. Nos hicieron todo el suelo de cemento con una rejilla de lado a lado como desagüe. Una cortina circular de tres metros de diámetro en el centro del baño te encerraba al ducharte – mi hermana lo vio en una revista de diseño de interiores -. Me quedé con la habitación de matrimonio. Un futón servía de cama. Una mesa de comedor "de madera de árbol y maciza" , dijo el vendedor del rastrillo, de más de cien años con cuatro enormes patas me serviría para el ordenador, cuando lo instalara, y los cuatro papeles que me pudiera llevar del trabajo. Mi ...
    ... hermana se empeñó en que pusiera un sofá grande. - De tres plazas o más, dijo, para separar las zonas de dormitorio y despacho. Mi habitación era enorme, treinta metros con armario empotrado y gran cristalera para salir a una amplia terraza en la que cabían perfectamente una mesa grande con seis sillas, cuatro o cinco tumbonas y una buena barbacoa. - Cenitas en verano - pensé.
    
    -Este sofá lo pondremos en tu habitación. En medio. Tendrás luz natural para leer -dijo en la tienda de muebles.
    
    ¡¡¡El piso tiene cinco habitaciones!!! ¿Para que coño quiero un sofá en medio del cuarto? Situé el sofá formando hilera con la mesa frente la salida al balcón, por lo de la luz.
    
    Una noche, al poco de instalarnos, y para celebrar que ya podíamos abrir la delegación salimos de fiesta. Estuvimos en varios locales. Diseño y modernidad contrastaba con las calles del barrio de moda.
    
    Mi hermana hizo que me fijara en una chica que estaba sentada cerca de nosotros. -Podríamos celebrar el éxito con ella – susurró mi hermana al oído.
    
    Me acerqué a la chica en la penumbra. Contemplé unos ojos negros bajo unas cejas perfiladas, aquel pelo azabache y el perfil griego realzaba aun más su belleza. Era la mismísima Afrodita. La corta falda negra descubría unas piernas que parecían no tener final. Una camisa blanca, brillante como ella, que parecía de corte masculino con las magas algo arremangadas. Los cinco botones desabrochados insinuaban unos pechos pequeños y manejables. Observó como la miraba ...
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