1. Silvia, mi hermana y yo


    Fecha: 20/04/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: romanfons, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... largo. Los labios de los tres se apretaron y buscaron las lenguas que todos encontraron. No había duda. Haríamos un buen equipo.
    
    El café se alargó más de tres cuartos de hora. Le hablé de mí, de mis proyectos, de mi vida en general de mis aficiones. La conversación se fue calentando. El sobre de la mesa era de vidrio transparente y entre la poca tela de la faldita y que no paraba de cambiar el cruce de piernas aprendí de memoria el tanga blanco. Nos interesamos por nuestros gustos sexuales. Reconoció ser sumisa/ejecutora, que le dieran órdenes y sentirse esclava, como mi hermana. Dijo que tuvo varias experiencias lesbicas con compañeras de la Universidad. Compartían piso y solía dormir con ellas. - Ya me entiendes, un poco de jaja jiji y luego a dormir- añadió.
    
    Cuando me tocó, confesé mis debilidades. Hacer realidad mis fantasías para mí es primordial. Tríos, orgías, intercambios, incesto, mismos sexos, vicio, jovencitas -me lanzó un beso-, perversión -se mordió el labio superior-, tiritos... -respiró profundo-
    
    -¡Joder, que pasada de hermanos! Y habéis hecho todo eso. Que os dio más placer- preguntó sin pestañear.
    
    -Todo. Juntos y por separado- respondimos a la vez.
    
    -Pero nos daría mucho más placer repetirlo contigo.
    
    Se le pusieron los ojos como platos y los pezones en punta.
    
    Luego nos confesó que le gustaba ser observada.
    
    -Algo exhibicionista, vaya –. Acompañó sus palabras abanicándose con la falda mirando fijamente al caballero de enfrente quien al ...
    ... verle las bragas dio un respingo y derramó el cortado en la corbata.
    
    -Veis a lo que me refiero.
    
    Nos contó que le excitaban las escaleras mecánicas. Que tenía una fantasía recurrente que le gustaría realizar alguna vez. Añadió que quizá podríamos acompañarla con una cámara oculta y nos relató su fantasía:
    
    -Estaba en las escaleras mecánicas del Cor... unos grandes almacenes. Llevaba detrás tres señores de tu edad más o menos. Me gustan maduros. Visitantes de la feria porque les colgaba del cuello el mismo carnet. Aceleré el paso subiendo ocho escalones. Separé algo las piernas tiré de la minifalda hacia arriba para que dejara ver mejor el culo y me incliné hacia delante sin doblar las piernas para tocarme un zapato. Quedé inmóvil hasta que acabó la escalera. A paso lento les esperé hasta quedar a mi altura. - Disculpen, la zapatería saben donde está.
    
    Les pregunté sabiendo que no conocían los almacenes, pero entendieron el mensaje.
    
    En la planta superior y después de comprobar que me habían seguido por las escaleras mecánicas, en las que repetí la flexión, con rebote esta vez, estaba la zapatería. Doblando un pasillo me despojé del tanga. Le dí varias vueltas a la goma hasta que quedó como una pulsera. Lo colgué de mi muñeca. Ya en la sección cogí varios zapatos al tuntún y me senté frente al típico espejo inclinado de siempre. No tardaron en revolotear los tres visitantes. Fui poniendo y sacando, levantándome y paseando frente al espejo inclinado, que a su vez sirve ...