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Silvia, mi hermana y yo
Fecha: 20/04/2026, Categorías: Incesto Tus Relatos Autor: romanfons, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... atentamente. Cambió el cruce de sus piernas. Tragué saliva. Ella se dejó abordar. Mi hermana se acercó. Nos presentamos. Se cayeron bien. Más adelante supimos que ella tenía veintitrés años. Podía ser nuestra hija. Pero no lo era. El local se llenó y era imposible entenderse con semejantes voces y música machacona. Propuse cambiar de escenario. Silvia conocía bien el ambiente y nos paseó por varios locales con gracia. Los locales y ella. Tenía un suave contorneo al caminar. La faldita sedosa bailaba dibujando aguas en la penumbra encima de su culito respingón que subía más aún sobre los tacones de aguja. No ocultaré que más de uno y más de otras se giraban a su paso. Estaba orgulloso de su compañía. Casi amanecía cuando la dejamos en la esquina que nos indicó. -Un sueñecito, una ducha y un café que a las diez abro la tienda- De lámparas propiedad de su familia, supimos más tarde. Estuvimos de acuerdo en llamarnos para quedar otro día y conocernos mejor. La chica nos gustó. Me pareció una chica atrevida. Picarona con trazas de arriesgada. Nos gustan así, con ganas de pasarlo bien y sin tabús. Mientras hacía el amor con mi hermana jugábamos con ella. Nos la imaginábamos entre nosotros. Mi hermana imitaba su voz – Román, ¿te gusta como te la chupo?Aquella criatura me gustaba cada día más. Mis duchas fueron de ella. Nos masturbábamos pensando en aquel cuerpo. Tenía que verla y pronto. No me decidía a llamarla por temor a ser pesado y que me mandara a freír ...
... espárragos. Decidimos que fuera mi hermana quien diera el paso. Le hizo una visita sorpresa en la tienda. Dijo que yo estaba con un cliente en la zona y mientras me esperaba aprovechaba para saludarla. Silvia vestía una faldita corta (fuimos descubriendo que era su prenda preferida. Nos alegramos de ello. Y lo disfrutamos) plisada, color verde militar y una camiseta imperio con estampado de camuflaje. Pasados veinte minutos entré en la tienda y me recibió con dos besos. La noté nerviosa. Se sonrojó. Aceptó el café. La dependienta nos miró de arriba a bajo esgrimiendo una sonrisa que no entendí. Se hizo cargo del negocio. Silvia se dio cuenta de mi interés. De que me gustaba. Hizo que sonriera con divertidas anécdotas de su infancia, de la universidad. Terminó económicas aquel año. Y poco más podía contar ya que su juventud no le ofrecía demasiadas experiencias. No pude contenerme y le lancé – se que es una locura pero me estoy enamorando, sólo pienso de ti. Mi hermana corroboró mi estado. Dibujó una sonrisa y añadió – cuando te acercaste la otra noche tuve una sensación que nunca antes había sentido. Un hormigueo en el estomago...y no he dejado de pensar en ti. Tenía muchas ganas de verte -dijo en voz entrecortada mirándome a los ojos. Acercó su cara a la mía, rozó tiernamente sus labios con los míos y dijo -creo que me has hecho tuya. Mi hermana rompió la magia. -Y a mí nadie me besa. Yo también estoy enamorada de los dos. Nos juntamos en un beso ...