1. Vacaciones en Vallarta I


    Fecha: 20/04/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: Tedros, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... estás partiendo en dos!! ¡Es muy gruesa… Dios mío!
    Cuando la tuvo toda adentro, Ricardo empezó a moverse. Primero lento, profundo, dejando que ella sintiera cada vena. Luego más rápido. El sonido obsceno de sus huevos pesados golpeando contra el culo de mi mujer llenaba la habitación: plap… plap… plap… plap.
    Sofía ya no podía contener los gemidos.
    — ¡Ay, sí! ¡Más duro! ¡Fóllame más duro, Ricardo!
    Él la agarró del pelo y le tiró la cabeza hacia atrás mientras la embestía como un animal.
    —¿Esto es lo que querías, zorra? ¿Que un hombre de verdad te destroce el coño mientras tu marido duerme al lado?
    —¡Sí! ¡Sí, joder! ¡Me encanta tu verga gruesa! ¡Rómpeme el coño!
    La cambió de posición. La puso en cuatro, de lado a mí, para que yo viera perfectamente cómo esa verga enorme entraba y salía, brillante de los jugos de ella, estirando sus labios rosados al máximo. Le dio nalgadas fuertes, dejando las marcas rojas de sus manos en ese culo perfecto que yo tanto amaba.
    Plas… Plas… Plas…
    Cada nalgada hacía que Sofía gritara de placer y empujara su culo hacia atrás buscando más.
    Luego la puso boca arriba, le levantó las piernas y se las puso sobre los hombros. Ahora la penetraba aún más profundo. Se veía clarísimo cómo su verga gruesa desaparecía completamente dentro de ella y salía chorreando. Sofía se corrió por segunda vez, gritando su nombre, arañándole la espalda, el cuerpo convulsionando.
    — ¡Me vengo… me vengo otra vez! ¡No pares, cabrón!
    Ricardo la puso de lado, ...
    ... follándola en cucharita mientras le mordía el cuello y le pellizcaba los pezones con fuerza. Después la volvió a poner en cuatro, pero esta vez justo de frente a mí. Me miró un segundo. Tenía la cara desencajada de placer, la boca abierta, completamente perdida. Ya no le importaba una mierda si yo estaba despierto.
    La folló más rápido, más salvaje. Le agarró las caderas con ambas manos y la embistió como si quisiera partirla.
    —Voy a correrme… ¿dónde quieres que te acabe, puta?
    —¡En la espalda! ¡Toda tu leche caliente en mi espalda, por favor!
    Ricardo sacó la verga de golpe con un sonido húmedo, la puso boca abajo y le levantó el culo. Se masturbó dos veces con furia y soltó un gruñido animal. Chorros gruesos, calientes y blancos salieron disparados. El primero le cayó en la nuca, el segundo y el tercero cubrieron toda su espalda baja, el cuarto y el quinto pintaron sus nalgas y resbalaron entre ellas, mezclándose con sus jugos. Era muchísimo semen. Le chorreaba por el culo, por los muslos, formando un charco sobre las sábanas.
    Sofía gemía bajito solo de sentir cómo la marcaba, moviendo el culo suavemente como si quisiera que hasta la última gota cayera sobre ella.
    Ricardo respiraba pesado, todavía con la verga medio dura goteando. Le dio una última nalgada fuerte que hizo temblar sus nalgas y se inclinó sobre ella.
    —Vamos a la ducha, preciosa. Quiero limpiarte… y volver a ensuciarte por dentro esta vez.
    Tomó a Sofía de la mano. Ella, desnuda, con la espalda y el culo ...