1. Venganza contra un viejo mujeriego I


    Fecha: 28/04/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: Anónimo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    La fiesta de final del verano acababa de llegar y mi esposa Sheila y yo habíamos estado esperándola como siempre. Nos habíamos mudado al vecindario hacía cinco años y esta fiesta era una tradición nos había llegado a encantar. Yo tenía 30 años, mi esposa Sheila 29. Sheila era una belleza con pelo largo y moreno, un culo redondo y firme, y grandes pechos en forma de copa para llenar su cuerpo de 1, 70 m. Encima de su cuerpo estaba su hermoso rostro. Todos los hombres del vecindario la deseaban, pero era toda mía. Nunca fui bendecido con un buen paquete pero aun así lo hacíamos como conejos al menos cinco veces a la semana.
    La única queja que teníamos de la fiesta era que los vecinos de determinadas calles con mala reputación se nos unían. Eran una gente más rústica que a veces no tenía buenos modales. Sin embargo, este año sólo había unos pocos en la fiesta. Roberto y su esposa Ramona, ambos con sobrepeso y de unos cuarenta años, aunque a Ramona se la podría considerar gordibuena ya que tenía carne extra en los sitios precisos. Lisa, quien era una soltera claro ejemplo de cuerpo de tentación pero cara de arrepentimiento, novios no le faltaban pero nunca le conocimos una pareja estable. Orlando un motociclista con tatuajes por todos lados, de unos cuarenta años con su hija Carolina, que en realidad era una pequeña belleza a los 18, con pelo rojo largo y culo apretado, marcada también por un tatuaje de una motocicleta en su hombro derecho. También estaban los únicos que ...
    ... podría considerar amigos: Uriel y su esposa Nicole, eran parecidos a nosotros porque él era un oficinista medianamente exitoso como yo y ella una mujer güera de buen ver, aunque no tanto como mi Sheila.
    Luego estaba el viejo Bernabé. Medía 1,80 metros. En sus sesenta y tantos años, tal vez bastantes más, con barriga cervecera y cabeza calva. Estaba sentado en una mesa bebiendo cerveza y mirando lascivamente a las esposas e hijas de los vecinos, se relamía los labios mientras las desnudaba con la mirada, iba vestido con una camiseta blanca y un par de pantalones cortos. La verdad no sé ni quién lo invitó a venir. Tenía la reputación de ser un viejo lujurioso ya que siempre piropeaba y silbaba a las mujeres cuando pasaban por delante de su casa, y no usaba cualquier clase de piropo sino solo los más vulgares que había oído como: “En esa maceta si planto mi chile” o “como quisiera ser pedo para tronar esas nalgas”, aunque eran pocas las mujeres que se quejaban ya que la mayoría lo ignoraba o solo reía. Con las que tenía más confianza hasta se atrevía a darles suaves nalgadas. También, habíamos oído que una señora de la colonia había resultado embarazada de él pero nunca se hizo responsable y la familia de la señora la dejó en la calle. Otra forma que tenía de hostigar mujeres era robándoles la ropa interior de los tendederos de las vecindades o unidades, y luego dejaba las prendas empapadas de semen donde ellas pudieran encontrarlas. Su casa estaba en la intersección por donde la ...
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