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Venganza contra un viejo mujeriego I
Fecha: 28/04/2026, Categorías: Infidelidad Tus Relatos Autor: Anónimo, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... traes calzón, cabrona, y todavía te atreves a decir que no andabas ganosa — Ay, don, ya sabe que una tiene que hacerse del rogar — Así me gusta preciosa, que no le des las nalgas a cualquier pendejo. ¿La quieres con condón o cogemos a pelo? — Ay, señor, eso no se pregunta. Con ese pitote me deja panzona a la primera. Bernabé solo sonrió y abrió una gaveta de una mesa de noche cercana en la que tenía una caja llena de condones y al lado ropa interior femenina de varias tallas. Nicole veía atenta como se colocaba el condón mientras se frotaba el clítoris ansiosa de que le metieran ya la verga. Pude notar que su verija estaba peluda por lo que no acostumbra afeitarse como Sheila. — Ahora si mi Nicky, abréme bien las piernas. Nicole se recostó en el lecho y dócilmente elevó sus piernas para Bernabé, quien enseguida se inclinó para besar y chupetearle pies, muslos y nalgas. Lo hacía de una manera que hacía reír y gemir a Nicole, como si Bernabé en verdad la amara. Pero es obvio que solo le fascina el cuerpo femenino. Finalmente Bernabé la sujetó de las pantorrillas y empezó a tallarle la vulva con la verga y se la hundía poco a poco para prolongar el gozo de la primera penetración. Andaban en eso cuando unos lejanos murmullos los alertaron de que alguien se aproximaba. Nicole de inmediato se enderezó y casi empuja a Bernabé para encontrar su calzado y vestirse. —Puta madre, nos vienen a fastidiar justo ahora. Quería hacerte gozar un buen rato, mi Nicky. —¡Ay, don, ...
... otro día será! Sabe que me muero si los demás se enteran de esto. —Ven en cuanto puedas, linda. —Tal vez pasado mañana, tengo menos trabajo. Nicole salió apurada de la cazucha y Bernabé tras ella procurando esconderla. Se despidieron de un pequeño apretón de tetas que le dio Bernabé por la espalda. Entonces, pude ver a mi esposa y a Ramona con el pequeño caniche en la mano al lado contrario de la casa de Bernabé. ― ¡Oh Sheila!, lo encontramos, sé que tú no sabes tratar con perros así que yo me lo llevo, tengo que ir a decírselo a todos ―Ramona comenzó a correr y Sheila a caminar detrás de ella, pero se detuvo de repente para amarrarse las agujetas y le dijo a Ramona que no se detuviera. De pronto, la puerta de la pequeña casa se abrió. Allí estaba Bernabé en su escalera de madera, con su camiseta blanca, sin ocultar su vientre por completo. ― Bueno, cariño, ¿qué te trae por aquí? ― Estábamos buscando al perro del señor Joel y lo encontramos justo ahí. ―Sheila parecía lista para huir de allí. Debí haber ido a ayudarla pero en vez de eso me agaché detrás de un arbusto. Quería ver lo que el viejo Bernabé haría. Empezó a bajar los pocos escalones hasta que quedó delante de ella. ―Bueno, eso es una buena noticia y te mereces una recompensa, tengo una grande aquí para ti ―dijo señalando el interior de su casa. ― No, gracias, no es necesario―dijo Sheila que comenzó a girarse. ― ¡Espera! ¿Estás segura de que no quieres entrar un minuto? ―El hombre se acercó mucho y no pude ver ...