1. EL BACANAL DE TRAQUETOS


    Fecha: 17/05/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: VEKU, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    ... apartarlo. Él no le prestó atención. Solo pidió una jarra de agua porque estaba seco; Melina lo había dejado completamente deshidratado. Luego, riendo con cinismo, le dijo:
    —Vamos, Melina, acéptalo. La pasaste bien… pero aún lo podemos pasar mucho mejor.
    Entonces Julian se dirigió a mí:
    —Richard, hazme el favor de llevarla al cuarto para que se reponga lo antes posible, porque su trabajo apenas comienza.
    Melina no quería dejarse ayudar —estaba completamente desnuda—, y su ropa interior como vestido habia desaparecido, nadie sabía quién lo había tomando como recuerdo seguro. pero aun así la llevamos a la suite rodeados de curiosos que ni siquiera eran invitados: huéspedes y empleados que se habían acercado atraídos por el escándalo. No dejaban de grabarla con sus móviles y tomarle fotos mientras murmuraban y comentaban entre risas:
    —Mira esa coñota… está toda hinchada y chorreando —dijo uno en voz baja, pero lo suficientemente alto para que se escuchara.
    —Joder, qué puta más buena —murmuró otro, enfocando con el teléfono entre sus piernas—. Se nota que le gustó, mirá cómo le palpita todavía.
    —Pobre, o no tan pobre… esa presentadora tan elegante y ahora posando empelota para nosotros —se rió un hombre entre los curiosos.
    —Graba bien cuando camine, que se le ve todo —añadió otro.
    Al llegar a la habitación, ella se encerró inmediatamente en el baño. Mientras tanto, aproveché para revisar su maleta y dejarle solo lo estrictamente necesario: trajes de baño y ropa interior ...
    ... sexy. Creo que no iba a necesitar mucho más para la ocasión.
    Al salir de la suite de Julian, me estaban esperando más de una docena de hombres ansiosos por negociar el servicio de las demás hembras. Aunque más de uno quiso indagar la posibilidad de “comerse” a Melina, a quien ya habían apodado entre risas como “La Grandota”, “La Yegua”, “La Potra” o “La Monota”. Sin embargo, la mujer de Julian estaba bloqueada para todos; nadie más podía tocarla.
    Entonces repartí los salvoconductos para las demás, pero me reservé el mío con Alejita.
    Y ahora sí… comenzó el bacanal.
    Al salir de la suite de Julian, todavía con la imagen de Melina siendo follada sin piedad fresca en mi mente, tenía la verga tan dura que me palpitaba dentro del pantalón. A pesar de mis solo 20 años, mi cuerpo era imponente: alto, musculoso y fuerte por el duro trabajo de campo, con la complexión poderosa propia de mi raza negra africana. Mis brazos y pecho marcados, y entre mis piernas, una verga gruesa, larga y venosa que parecía no caber en los pantalones.
    Apenas abrí la puerta de la suite, Alejita estaba allí, recostada en el sofá de cuero exactamente como en la foto, con ese body negro transparente que marcaba sus curvas. Al verme, su rostro se iluminó con una sonrisa coqueta y seductora. Se mordió el labio inferior y arqueó ligeramente la espalda, ofreciéndome sus tetas y abriendo un poco las piernas enfundadas en medias negras.
    —Richard… por fin vienes —ronroneó con voz dulce y juguetona, pasando una ...
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