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EL BACANAL DE TRAQUETOS
Fecha: 17/05/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: VEKU, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... vaciándose hasta el fondo, inundando su útero por completo. — Eso es… toda para ti… — murmuró con voz ronca, todavía dando pequeños empujones cortos para que ni una gota se desperdiciara. Melina solo podía temblar debajo de él, sintiendo cómo su interior se llenaba hasta rebosar, con el calor espeso del semen de Julian invadiéndola por completo. Al ver que Julian gritaba “¡Listo!”, se dejó desplomar completamente encima de los pechos de Melina, cansado y agotado. Su cuerpo flaco y sudoroso cayó pesado sobre ella, respirando como un toro después de embestir con toda su fuerza. Su verga todavía palpitaba dentro de ella, soltando las últimas gotas mientras su pecho subía y bajaba contra las tetas de Melina. Melina también se relajó, aunque su cuerpo temblaba. Era evidente que ella no tenía la sonrisa de satisfacción de Julian. Por el contrario, lagrimaba en silencio, mientras no sabía dónde mirar. Los teléfonos móviles la grababan desde todos los ángulos: luces de cámaras encendidas, pantallas apuntándola, capturando cada detalle de su cara sonrojada, sus tetas marcadas por chupones y su coño aún lleno y desbordando semen. Las risas de los hombres que presenciaron todo resonaban en la sala, seguidas de aplausos fuertes y burlones, como si acabara de terminar una película porno. — ¡Jajajaja! ¡Qué buena toma! — ¡Creo que esta rellena! — ¡Miren la cara de la puta… está llorando pero le encantó! Los aplausos y silbidos la hacían sentir profundamente humillada. Melina ...
... cerró los ojos con fuerza, mordiéndose el labio inferior para no sollozar en voz alta. Su mente daba vueltas: pensaba en su esposo, en cómo lo había traicionado y en cómo su propio cuerpo la había delatado frente a todos. Julian permanecía encima de ella, recuperando el aliento, con el rostro enterrado entre sus pechos sudados. —Mmm… qué rico coño tienes —murmuró Julian contra su piel, todavía enterrado dentro de ella, moviendo las caderas perezosamente, como si quisiera reactivarse. Melina solo pudo sollozar bajito, con la voz rota y casi inaudible: —…basta… ya… por favor… Pero nadie le hacía caso. Las risas y los aplausos continuaban, y los teléfonos seguían grabando su humillación completa. Los minutos seguían pasando y Melina y Julian permanecían allí, como pegados. Ella, resignada y exhausta; él, disfrutando el momento de haberse follado a su presentadora favorita. De repente, Julian comenzó a retirarse lentamente. Mientras lo hacía, quedó a la vista cómo su miembro grueso salía del interior de la poderosa cuca de Melina: una vulva carnosa, hinchada y reluciente, con labios mayores gruesos y suaves que se abrían como una invitación obscena. Era una verdadera entrada de cueva, profunda, jugosa y perfectamente depilada, con los labios internos rosados y brillantes por la mezcla de sus fluidos. Aquella coñaza atractiva y generosa parecía hecha para recibir vergas de cualquier tamaño y darles un placer intenso. Melina reaccionó también y, con asco, empujó a Julian para ...