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EL BACANAL DE TRAQUETOS
Fecha: 17/05/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: VEKU, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... Julian y lo apretaron con fuerza, jalándolo más profundo contra su voluntad. Sus talones se clavaban en la espalda de él como si su propio cuerpo la estuviera entregando. — ¡Basta…! ¡Basta por favor… ya… ya…! — logró decir con voz rota. Pero su coño se contraía con fuerza alrededor de la verga de Julian, ordeñándolo, succionándolo más adentro. ¡Plap! ¡Plap! ¡Plap! Julian gruñó de placer y aceleró sus embestidas, follándola con más fuerza. Mientras comenzaba a correrse, descargando gruesos chorros calientes de semen bien adentro de ella, se inclinó y chupó con brutal intensidad sus tetas, mordiendo los pezones hinchados. Melina sacudía la cabeza de lado a lado, lágrimas de placer y vergüenza mezcladas en sus ojos. — ¡Basta… basta… ya… por favor… basta…! — repetía, pero su voz ya no era un grito, sino un susurro entrecortado, cada vez más débil, casi ahogado por sus propios gemidos. ¡Mmmph…! ¡Ahh… ya… basta…! Pensaba en su esposo. En su cara. En la traición que estaba cometiendo. Y eso la hacía sentir asco de sí misma… pero su cuerpo no obedecía. Su pelvis se movía sola, sus paredes internas apretaban y palpitaban, exprimiendo hasta la última gota de la verga de Julian mientras él seguía empujando profundo, llenándola como un tanque. — ¡No… no… basta… ya… basta…! — susurraba ahora casi sin fuerza, con la voz quebrada, mientras su cuerpo convulsionaba en un orgasmo devastador que la hacía arquearse contra Julian. ¡Aaaahhh…! Julian mantenía su polla enterrada hasta el ...
... fondo, pulsando, inundándola de semen espeso y caliente, sin sacar ni un centímetro. — Shhh… calla — le murmuró al oído, todavía moviéndose lento dentro de ella —. Tu boca dice basta… pero tu coño me está pidiendo más. Melina solo pudo sollozar bajito, mordiéndose el labio, odiando lo mucho que su cuerpo estaba disfrutando ser violada. Entonces Julian, con una sonrisa arrogante y todavía bien enterrado dentro de ella, le susurró cerca del oído mientras le daba una embestida lenta y profunda: — Dime, Melina… ¿qué se siente ser follada por un hombre negro de verdad? Apuesto que tu esposo no tiene ni de cerca esta potencia… ¿verdad? Apuesto que nunca te ha llenado así… tan profundo… tan lleno… Entonces, cuando el clímax estaba terminando, Julian, como asegurándose de no dejar ni una sola gota de semen fuera de ella, puso ambas manos en la cabeza de Melina. Entrecruzó los dedos con fuerza, sujetándola firmemente contra la cama, usándola como punto de apoyo. Con un gruñido animal, tomó impulso y dio las últimas embestidas profundas y pesadas. — ¡Hnnnghh…! ¡Fuuuck…! — suspiraba él con respiraciones roncas y profundas, casi gruñidos, mientras su verga palpitaba fuertemente dentro de ella, expulsando las últimas y espesas cargas de semen. Cada impulso hacía que su pelvis chocara con fuerza contra la de Melina: ¡Plap…! ¡Plap…! ¡Plap…! Su cuerpo grande y negro se tensaba por completo sobre ella, los músculos de sus brazos marcados mientras la mantenía inmovilizada por la cabeza, ...