1. Caca Blanca


    Fecha: 07/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM Tus Relatos Autor: vergamorcilla, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X

    Habían pasado cuatro meses desde aquella primera tarde. Ya no quedaba nada del Carlos que fui. 
    
    Me habían cambiado el nombre legalmente a “Caca Blanca”. 
    
    Mi cara estaba permanentemente hinchada de golpes, mi cuerpo lleno de moretones, tatuajes y restos secos de mierda. Pesaba apenas 58 kilos. 
    
    Me habían puesto hormonas femeninas a dosis brutales: 8 mg de estradiol al día más inyecciones de 200 mg de progesterona semanal. Mis tetas ya eran una talla 85C, blandas y caídas. Mi piel estaba suave, mi voz aguda y rota de tanto gritar y tragar. Vivía literalmente dentro de una jaula para perros en el sótano, con un cartel encima que decía: Toilet Slave Familiar – Uso Libre las 24 horas 
    
    Esa noche las cuatro mujeres decidieron que era el momento de la “Ceremonia Final”. Me sacaron arrastrándome del pelo. Estaba completamente depilado, pintado como una puta barata de circo: labios hinchados de colágeno, eyeliner corrido, peluca rubia sucia y un plug anal de 9 cm que llevaba metido desde hacía tres días. 
    
    Primero me ataron en una silla de parto invertida, con las piernas abiertas y el culo y la jaula de castidad expuestos.
    
    Laura, mi ex-esposa, se acercó con una enorme polla negra de 28 cm y empezó a follarme sin piedad mientras me hablaba al oído: —Hoy te vamos a romper el último pedazo de masculinidad que te queda, Caca Blanca. 
    
    Sofía se sentó sobre mi cara y empezó a mear. Una lluvia dorada caliente, espesa y con olor fuerte me inundó la boca. 
    
    Tragué como ...
    ... un animal entrenado (delicioso) tómala toda puta, es terrible meada de tu dueña bisexual. 
    
    Mi suegra Marta y la bisabuela Rosa se turnaban para cagarme en el pecho y en la boca mientras Sofía me follaba la garganta con otra polla sucia. 
    
    Estaba completamente cubierto de mierda fresca y orina. El olor era tan fuerte que se me metía hasta el cerebro, la verga reventada de dura y los huevos a full. Después de dos horas de scat, golden shower y pegging brutal, Laura se puso delante de mí con una jeringuilla enorme llena de hormonas. —Esto es la dosis final, cerda. 
    
    Vas a tener tetas como globos y el culo tan grande que no vas a poder cerrar las piernas. Me inyectó directamente en las tetas y en las caderas. Sentí cómo el fuego me recorría el cuerpo. 
    
    Entonces llegó el momento que más temía y, a la vez, más me excitaba en mi degradación total. 
    
    Sofía trajo la tabla del asado, con restos de pollo, la limpió con el trapo de cocina y un cuchillo afilado, alcohol y una bolsa de plástico de tienda inglesa. 
    
    Mi suegra Marta me agarró los huevos con fuerza y los estiró. — Estos ya no te sirven para nada, maricón. Solo estorban. Que grande que están, los chupo se los metió en la boca y se masturbo como un chimpancé del Congo.
    
    Laura me miró a los ojos por última vez con una sonrisa sádica: 
    Todas se desvistieron y se tocaban las tetas y la concha, una paja brutal, estaba “on fire” 🔥 
    Di adiós a tu pija y a tus huevos, Caca Blanca, mientras las demás squirteaban y ...
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