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Caca Blanca
Fecha: 07/06/2026, Categorías: Dominación / BDSM Tus Relatos Autor: vergamorcilla, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... gritaban como perras. No me anestesiaron. Querían que lo sintiera todo. Primero cortaron los huevos. Uno tras otro. Sentí un dolor indescriptible mientras los cortaban y caían en una pote de helado ex bebedero del perro. La bisabuela Rosa los cogió, los olió, los condimento con el jugó de concha se los metió en la boca, masticándolos lentamente delante de mí mientras sonreía con su dentadura incompleta. —Sabrosos… —murmuró la anciana. Después Laura agarró mi polla encogida por las hormonas, la estiró todo lo que pudo y, de un solo corte limpio, me la cortó entera. La sangre brotó mientras yo gritaba como un animal. todas se pajeaban frenéticas. Sofía me metió un hierro al rojo en la herida para cauterizarla y en perineo muy cerca del culo. Me desmayé del dolor. Cuando desperté, tres días después, tenía un coño rudimentario hecho con mi propia piel y los huevos del vecino transexual y con demencia senil, al que también lo caparon, y lo entregaron como insumos al carrito de hamburguesas de la esquina. Entre mis piernas solo había un agujero hinchado, cosido y con un piercing grande que decía “Public Toilet”. Me habían subido aún más la dosis de hormonas. Mis tetas ya estaban en una 95D y mi culo se había vuelto enorme y redondo. Pero lo peor… lo más humillante… llegó la última noche. Me vistieron como la puta más barata y sucia del mundo: microfalda transparente llena de manchas de mierda seca, top que apenas cubría mis enormes tetas, tacones de 18 cm y ...
... una correa con un cartel que decía: **“Puta Barata Haitiana – 5 dólares la follada – Scat & Piss incluido”** Laura, Sofía, Marta y la bisabuela me llevaron al puerto en una furgoneta. Allí me esperaba un traficante haitiano enorme y asqueroso llamado Jean. —Aquí tienes lo que pediste — dijo Laura entregándome como si fuera un perro—. Está completamente rota, sin polla, sin huevos, adicta a la mierda y a la humillación. Puedes usarla, venderla o alquilarla. No nos importa lo que le pase. Jean me miró, me escupió en la cara y me metió dos dedos en el nuevo agujero que tenía entre las piernas. —Esta puta blanca va a trabajar en el barrio más sucio de Puerto Príncipe. Va a vivir debajo de un puente, comiendo mierda de docenas de negros al día, bebiendo meada y durmiendo en su propia mierda. Me metieron en una jaula dentro de un barco de carga junto con otras chicas destrozadas. Mientras el barco zarpaba, las cuatro mujeres se quedaron en el muelle riendo y despidiéndose con la mano. Laura gritó por última vez: —¡Disfruta tu nueva vida como puta toilet haitiana, Caca Blanca! ¡Nunca vas a volver! Y allí, en esa jaula, cubierto de mi propia mierda, con las hormonas quemándome las venas, sin polla, sin huevos, con tetas enormes y un coño recién hecho, supe que mi destino final estaba sellado. Iba a ser usada, abusada, cagada, meada y follada por cientos de hombres en los barrios más miserables de Haití hasta que mi cuerpo se rompiera del todo. Y ya no me quedaba ni una sola lágrima. ...