-
SANDRA ERA LA NUEVA PROFESORA DE FÍSICA II.
Fecha: 11/06/2026, Categorías: No Consentido Tus Relatos Autor: VEKU, Fuente: Relatos-Eroticos-Club-X
... en clase… va a tener que acostumbrarse a que le miremos las tetas. Porque con esa blusa, vamos a pasar todo el semestre así… imaginando cómo se sentirán en nuestras manos. Sandra respiró agitada, con los labios entreabiertos, sintiendo el peso de los 28 deseos concentrados en su busto generoso. Su ingenuidad se estaba quebrando poco a poco bajo la presión de tanto morbo descarado. El ambiente en el aula se había vuelto denso, cargado de tensión sexual. Los 28 estudiantes ya no fingían interés en la clase. Todos tenían la mirada fija en el pecho de Sandra, en cómo sus tetas generosas se movían con cada respiración agitada bajo el suéter fino. Uno de los más atrevidos, el del cabello rizado, sonrió con descaro y dijo en voz alta: —Profe… si quiere que realmente prestemos atención, ¿por qué no se quita esa blusa? Así podemos ver mejor lo que nos tiene distraídos todo el tiempo. Varios rieron y secundaron la idea inmediatamente: —¡Sí, profe! Quítese el suéter. —Solo un rato, para que sea justo. —Se le transparenta todo igual, no pasa nada… Sandra abrió los ojos como platos, horrorizada. Retrocedió contra el pizarrón, cruzando los brazos con fuerza sobre su busto. —¡No! ¡De ninguna manera! —respondió con voz firme, aunque temblorosa—. Esto es completamente inapropiado. Soy su profesora y esto no va a pasar. ¡Siéntense ahora mismo y guarden silencio! Su negativa rotunda solo avivó más el morbo. Los chicos se miraron entre sí con sonrisas burlonas. Entonces uno de ...
... ellos, sentado en la segunda fila, se puso de pie y habló con tono provocador: —Ah, ¿sí? ¿Usted no se quiere quitar la blusa? Está bien… entonces nosotros nos vamos a quitar los pantalones para que vea el efecto que nos causa, profe. Así quedamos en igualdad, ¿no? Antes de que Sandra pudiera reaccionar, varios estudiantes se levantaron casi al mismo tiempo. Con movimientos descarados y risas bajas, empezaron a desabrocharse los pantalones y bajárselos frente a ella. En cuestión de segundos, más de una docena de chicos quedaron en calzoncillos, algunos bóxers ajustados y otros más sueltos. Se podía ver claramente el estado de excitación en casi todos: bultos prominentes, telas tensas y algunas erecciones muy evidentes marcándose sin disimulo. —Mire, profe Sandra… —dijo uno de ellos, señalando su entrepierna—. Esto es por culpa de sus tetas y esa blusa transparente. ¿Ve cómo estamos de firmes? Otro giró un poco para que ella viera mejor: —Todos tenemos la verga dura por usted. ¿Esto sí le parece que estamos prestando atención? Sandra estaba completamente roja, con los ojos muy abiertos y la boca entreabierta. No podía evitar que su mirada bajara un segundo hacia las entrepiernas de los estudiantes. Ver a tantos chicos jóvenes, excitados y en calzoncillos, solo por mirarla a ella, le provocó una mezcla abrumadora de vergüenza, miedo y un calor incómodo entre las piernas. —Esto… esto es una locura… —balbuceó, apretando más los brazos contra su pecho—. ¡Vuelvan a ponerse los ...